lunes, 25 de febrero de 2019

La ofensiva contra el chavismo fracasó. No pudieron y no pasaron. Por, Rafael Agacino

La ofensiva contra el chavismo fracasó. No pudieron y no pasaron

Análisis
25/02/2019
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Palabras sobre el momento y a vuela pluma

1. En Venezuela se jugó en estas jornadas -y continúa en juego-, en primer lugar y para América Latina, la vigencia y legitimidad del orden mundial que el capital construyó post segunda Guerra Mundial. Nos referimos con ello no sólo a la validez de la institucionalidad política como las NN.UU., sino también a la concepción liberal del derecho internacional público y las reglas del derecho económico internacional. Es cierto; el consenso en torno a las Naciones Unidas y el derecho internacional ya venía trizado desde la intervención europea en la crisis de Yugoslavia y de Busch padre en Irak, pero en América Latina esta sensación de arbitrariedad imperialista era parte del pasado a pesar de la Honduras de Zelaya (2009) y el Paraguay de Lugo (2012).

2. En segundo lugar se jugó la vigencia del principio de autodeterminación de los pueblos que, si bien nunca respetó, por lo menos siempre buscó soslayar su violación formal aduciendo tratados y pactos internacionales. En nuestro caso, EE.UU., apeló a los TIARs y otros similares utilizando la OEA o la OEACS. Sin embargo, esta vez no pudo conseguir ni a Naciones Unidas ni a la OEA por lo cual simplemente las desconoció e intervino directamente: expropió 30 mil millones de dólares de PDVSA e instó a Inglaterra a que hiciera lo mismo con mil doscientos millones de dólares de reservas en oro; llamó a la sedición a las FANB y digitó las operaciones de provocación en la frontera; las desconoció amenazando sin ningún pudor con la intervención militar directa y amenazando con Guantánamo a Maduro y los generales de las FANB. Esto no sucedió ni siquiera con la intervención en el golpe en Chile en 1973 en que operaron con mano mora y cuidaron las formas. Lo más cercano fueron las invasiones de los marines a Granada en 1983 y a Panamá en 1989; pero aun así las formas importaban, mal que mal se trataba del orden internacional que el propio EE.UU. había construido acorde a sus propios intereses. Al nuevo imperialismo su propio orden se volvió una camisa de fuerza y decidió romperla ante sí y por sí.

3. En esta peligrosa y delicada coyuntura, sin embargo, el chavismo resistió exitosamente. No pudo el desparpajo de Duque, Piñera y Abdo, todos digitados por Trump y Abrams, de concurrir como avanzada multilateral por la paz a la frontera colombo-venezolana y prestarse para el montaje "Venezuela Aid Live" y la operación "Ayuda humanitaria". No pudieron la provocación y los dramáticos llamados a la Policía Nacional Bolivariana a la reconciliación que no era sino un llamado a la deserción. No pudieron los parlamentarios de la derecha europea ni la CNN con su transmisión especial y en directo de casi todo el día por quebrar la resistencia de un pueblo que, según mostraba, sobrevive famélico y muere masivamente. No pudieron y no pasaron.

4. Lo de hoy ha sido francamente notable. Una maniobra de laboratorio diseñada por la inteligencia estadunidense que al menos en esta vuelta fracasó y que ha terminado fortaleciendo a Maduro. ¿Qué disparate pronunciará Piñera a su regreso? ¿Qué le dirá Duque a Abrams esta noche? ¿Y qué hará el tonto de Almagro ahora? No lo sabemos. Sólo sabemos que la crisis no se ha resuelto y que continúa aunque la opción Guaidó se disipe en el ridículo pues la burguesía venezolana no tiene prestancia para sostener nada, y de seguro, se hundirá en otra reyerta fratricida en las próximas semanas. Pero aun así, no está claro cuál será el verdadero curso de los acontecimientos. Menos con Trump y Abrams en la conspiración.

Sin embargo, podemos sugerir que el affaire Venezuela puede transformarse en el mediano plazo en un acontecimiento clave para EE.UU. y la crisis de hegemonía mundial; constituirá un ejemplo universal de la fractura de la institucionalidad internacional, del derecho y de las reglas de las RR.II. Venezuela reafirma el descrédito que sigue a EE.UU. desde Bush con las fake news sobre armas químicas de destrucción masiva y lo debilita como actor confiable de la política internacional. Más aún con un Trump que ataca a las NN.UU. y desconoce acuerdos internacionales como aquellos sobre Cambio Climático, el Libre Comercio o sobre el desarrollo de armas nucleares. Lo que fue Vietnam en el ámbito político y cultural interno, Venezuela lo puede ser respecto del ámbito político internacional.

Por otra parte, la coyuntura resulta muy útil para reafirmar que la lucha antiimperialista está de regreso en América Latina, y a la vez, para avanzar en la caracterización de este imperialismo de nuestros días. Sin detenernos en lo primero, podemos valorar los hechos de la coyuntura como fuente de nuevas evidencias para dos tendencias que en los últimos años se han venido anunciando en la política de EE.UU. en Europa y Oriente.

5. La primera, resultado de lo señalado respecto del orden mundial trizado y del irrespeto del principio de auto determinación de los pueblos, es la comprobación del carácter a-civilizatorio de la política del imperialismo de esta época, del imperialismo occidental del siglo XXI, por denominarlo de algún modo. A diferencia de la política imperialista de mediados del siglo XX, ésta ya siquiera proclama los "valores e instituciones modernas" que fueron la justificación del intervencionismo; hoy, ni la "democracia" ni la "economía de mercado" son instituciones ejes de su argumento civilizatorio con el que justificaba sus incursiones despóticas. No; el imperialismo de esta época, por ser expresión de su momento de declive y decadencia, sólo conlleva desorden y destrucción de los estados, naciones y pueblos que ataca; su objetivo no es la inclusión de los satélites en un orden sino su desestructuración política, social y económica. Se protege debilitando a los enemigos que deja fuera de su muros políticos y económicos. Es un animal que política y culturalmente está estratégicamente herido; su "destino manifiesto" es hoy su "muerte anunciada" y lo que lo hace peligroso como nunca; su racionalidad y cálculo carece de todo aire, por tenue que fuera, de civilización y progreso alguno.

6. Esta política internacional del imperialismo es coherente con una segunda tendencia: el carácter intrínsecamente destructivode la fase actual del capitalismo mundial. En efecto, el nivel, la escala de la acumulación de capital del presente, ha impuesto a las economías dominantes imperativos cada vez más exigentes por el control de los recursos naturales y por extensiones territoriales para producir, garantizar conectividad y depositar millones de toneladas de residuos tóxicos, sin resistencias de las comunidades. Por ello la disputa por zonas estratégicas sean ricas en recursos, necesarias para circulación o sean espacios de sacrifico; por ello la expulsión y migración forzosa de poblaciones y comunidades; por ello la destrucción de los estados nacionales otrora reconocidos como los sujetos por antonomasia de la política mundial. La dinámica de la acumulación actual no es sino la dinámica con que el nuevo imperialismo impone y exporta la barbarie a los territorios físicos y subjetivos que coloniza. El capitalismo bajo la forma imperialista del siglo XXI involuciona rápidamente hacia un tipo de dominación mundial que no reconoce estados sino colonias, que no reconoce naciones sino poblaciones prescindibles a las que someter o exterminar. Ni siquiera se trata de una dependencia al estilo de la del siglo XX sino de un dominio auto centrado y depredador de las naciones y pueblos que no constituyen su núcleo.

7. La política de los halcones y los Pluto respecto de Venezuela, los Trump y los Branson, por nombrar actores menores, es un buen ejemplo de este doble carácter a-civilizatorio y destructor del imperialismo del siglo XXI. Aquí, en esta América Latina, las reservas de petróleo, metales raros, biodiversidad y agua de Venezuela, son un botín en torno al cual el capital mundial no tiene consideraciones éticas, jurídicas o de Relaciones Internacionales, más allá de aquellas que permitan satisfacer su voracidad. Hoy en la frontera, digitando las operaciones no titubearon frente a la posibilidad de desatar una guerra fratricida entre venezolanos y colombianos o azuzar una guerra civil entre venezolanos de ambos lados de los puentes. No, no; por el contrario, de eso se trata. Como en Libia, como en Irak o Siria, la estrategia no es la implantación de un nuevo orden sino la fragmentación, el caos. Y esto incluye trizar geográficamente Venezuela y repartirla entre buitres del capital –ya algo anunciaron con Guyana– o en un plano más general, la balcanización de América Latina gatillando una implosión de naciones y pueblos enfrentados entre sí. Este es el imperialismo que enfrentamos hoy.

8. En esta perspectiva, la defensa de Venezuela en su lucha contra la política imperialista es un ingrediente inexcusable de la táctica de aquella izquierda que se plantee en el mundo de hoy un proyecto emancipador. Y todo esto lo afirmo más allá que el programa del chavismo no consista en más que una distribución de la renta y en la defensa de su soberanía nacional, o que el bloque en el poder actual sea una alianza entre la burocracia civil estatal, el ejército y una fracción de burguesía, que excluye a las masas populares, o que la política esté contaminada por el clientelismo y por la corrupción de ese mismo bloque en el poder, o que el país dependa crecientemente de las inversiones chinas, y que por todo esto esté muy lejos de cualquier proyecto de transformación socialista.

Si en el siglo XX el imperialismo fue enemigo de los trabajadores y los pueblos lo fue porque era la manifestación de la internacionalización de la explotación del capital; pero ahora, el imperialismo del siglo XXI, es enemigo de la humanidad -de ese segmento mayoritario conformado por trabajadores, pueblos indígenas y afrodescendientes, campesinos, sectores populares y movimientos político-sociales emancipadores como las mujeres, jóvenes e intelectuales independientes- porque la magnitud de la masa de capital que movilizar y que necesita reproducir ya no sólo depende de la explotación del trabajo sino de la depredación de las bases naturales y comunitarias que permiten la vida misma. La acumulación de capital sobrepasó un umbral que lo hace incompatible con las posibilidades de la vida en tanto tal.

9. Como hemos dicho en otra parte, puestos en esta encrucijada, no queda más que levantar una estrategia de resistencia contra la barbarie del capital mundial, un Programa por la Autodefensa de la Humanidad cuyo sujeto sea esa masa mayoritaria cuyas condiciones naturales, sociales y comunitarias de vida están siendo destruidas. Es sólo en el curso de esta lucha -lucha ineludible por lo demás- que surgirán posibilidades para construir las condiciones sociales y programáticas, es decir políticas, de un proyecto emancipador, de un proyecto de un modo vida socialista. Y en la Venezuela de hoy, la lucha anti imperialista no implica apoyar al bloque actual sino disputarle la influencia en los sectores populares y la dirección del proceso levantando como programa mínimo inmediato las ideas contenidas en el “Golpe de Timón” formulado por Chávez en octubre de 2012, cinco meses antes de su muerte en marzo de 2013. En éste reclamó por hacer efectiva la ley de las Comunas -ley muerta hasta hoy- como intento de construir poder popular, abogó por impulsar las nuevas formas de propiedad y por el desarrollo del Sistema Nacional de Medios Públicos. Nada más pero nada menos. El chavismo no es patrimonio de la burocracia, de la elite del PSUV ni menos de la boli-burguesía. El chavismo es el pueblo mestizo y zambo, el pueblo pobre, el pueblo que resiste, y puede reemerger si encarna en organizaciones populares autónomas e independientes que, en el curso de la lucha de resistencia contra la sedición y el imperialismo, retoma las banderas de la emancipación.

Hoy no pudieron y no pasaron; pero sólo se ha ganado un segundo: el capital y su forma imperialista no descansa en su dinámica voraz que destruye la vida por doquier. Como siempre todo depende de nosotros y nosotras.

Santiago, 23 de febrero de 2019.

- Rafael Agacino es investigador independiente.

https://www.alainet.org/es/articulo/198375


El gobierno ruso y Netflix mienten sobre Trotsky

El gobierno ruso y Netflix mienten sobre Trotsky 
Esteban Volkov  24/02/2019

En estos días la empresa norteamericana Netflix acaba de emitir la miniserie Trotsky dirigida por Alexander Kott y Konstantin Statsky. Había sido estrenada en el canal ruso más popular, el estatal Canal Uno de Rusia de la Federación Rusa en noviembre del año 2017. A los 100 años de la Revolución Rusa, Vladimir Putin, que preside de la Federación Rusa, y por ello el canal, eligió a León Trotsky para esta mega producción de 8 episodios. Teniendo en cuenta el pasado estalinista de Putin como director de la KGB y que no deja de disimular sus añoranzas por la Gran Rusia zarista, no se podía esperar una serie que reflejara honesta y objetivamente la figura y obra de quien fue junto a Lenin el más importante dirigente de la Revolución de Octubre. ¿Cuál es el objetivo de Putin de reflotar estas falsificaciones? ¿Por qué denigrar a los revolucionarios cuando Rusia avanzó en la restauración capitalista y nada parece oponerse a la nueva burguesía rusa ni a Putin que gobierna hace 18 años? ¿Por qué Netflix que llega a millones de personas en el mundo reproduce esta serie? Aquí algunas de las principales falsificaciones de la serie: 1. Según sus autores no es un documental pero dice que está basada en hechos reales. Sin embargo, son las mismas falsificaciones que utilizaban los imperialistas y el zarismo o el estalinismo para defenestrar a Trotsky y sus seguidores cuando avanzaba la burocratización de la URSS. Todas ellas fueron refutadas por la Comisión Dewey formada especialmente por personalidades extrapartidarias en 1937, en México. 2. Contra toda evidencia histórica y contradiciendo la visión de la época de sus allegados y no allegados, la personalidad de Trotsky se muestra como egocéntrica, mesiánica, autoritaria, inhumana, criminal, competitiva, lo que estaría ligado a su siempre recordado origen judío. En su vejez sufre alucinaciones, atormentado por el remordimiento de sus crímenes en la revolución. 3. Jackson (Ramón Mercader) es un periodista estalinista honesto, crítico y sensible que entabla una larga relación con Trotsky para escribir su biografía, a la que supuestamente Trotsky accede. Pero en realidad Trotsky no conocía su adhesión al estalinismo y su relación se restringió a breves encuentros siempre por iniciativa de Mercader, quien como miembro de la NKVD tenía el encargo de Stalin de asesinar a Trotsky. 4. En las revoluciones rusas se muestra a los obreros, campesinos, soldados y el pueblo ruso manipulados por dirigentes ambiciosos como Lenin y Trotsky que deciden por ellos. En la de 1905 se denigra a los soviets como meros auditorios para sus discursos. No hay lucha de clases, todo es enfrentamiento y venganza entre los individuos. Pero la revolución de 1917 no fue sólo uno de los movimientos de masas más grandes y radicales de la historia contra el zarismo, sino también contra el gobierno burgués provisional y la contrarrevolución de Kornilov instaurando el poder de los soviets, con la participación protagónica de los explotados y oprimidos, dirigidos por el partido bolchevique. La serie, en cambio, pretende presentar a la revolución como una lucha mezquina por el poder y a los revolucionarios como psicópatas manipuladores. 5. Denosta todas las relaciones de Trotsky con las mujeres. Grandes bolcheviques como su primera esposa Aleksandra, es una ama de casa a la que Trotsky abandonó junto a sus dos hijas. Natalia, su segunda esposa, conquista a Trotsky por su belleza y luego de casados se convierte en una ama de casa al cuidado de sus hijos varones (a los que Trotsky ignora y es capaz de utilizarlos como escudos humanos en un supuesto intento de asesinato durante la revolución) y su secretaria personal. La muerte de los cuatro hijos (ocultando la participación del estalinismo en los cuatro) es una de las culpas que lo persigue hasta su muerte. Larissa Reissner es una femme fatal, acompañante (sobre todo sexual) y secretaria de Trotsky en el tren blindado. Pero la verdad es que Aleksandra Sokolovskaia era la dirigente del primer círculo marxista al que se unió Trotsky a los 16 años. Los dos fueron deportados a Siberia con sus dos hijas y ella fue quien ayudó a Trotsky a huir de Siberia decidiendo quedarse en Rusia. Natalia Sedova perteneció al Comisariado Soviético de Educación a partir de la revolución. Los cuatro hijas e hijos de Trotsky apoyaban la militancia de sus padres, especialmente León Sedov, el colaborador más íntimo de Trotsky e impulsor y principal organizador de la Oposición de Izquierda rusa en la clandestinidad. Larissa Reissner escribió sobre la guerra civil pero no desde el tren blindado. Tuvo un puesto importante en el quinto ejército como en la revolución en general. Se embarcó en la flotilla del Volga, tomó parte de los combates y participó en la revolución alemana: fue una de las más destacadas militantes bolcheviques hasta su muerte en 1926. 6. La relación con Lenin antes y durante la revolución es presentada como una pelea de egos y acuerdos por conveniencia, al punto que Lenin quiere tirar de un balcón a Trotsky. Stalin es el secretario de Lenin. En el momento de la insurrección de Octubre Lenin escondido solo aparecerá frente al interrogante de Trotsky cuando la revolución ya triunfó. La serie omite que Lenin ya venía desde septiembre de 1917 luchando contra el Comité Central del Partido Bolchevique sobre la necesidad inmediata de la insurrección que, coincidiendo con Trotsky, sería el inicio de la dictadura del proletariado. Luego de la toma del poder y esperando el Congreso de los Soviets, los dos fueron juntos a descansar sobre unas mantas en el suelo donde conversaron sobre los últimos detalles de la conquista del poder. Respecto a la verdadera visión de Lenin sobre Stalin, se puede leer su testamento y sus críticas a los métodos “chovinistas gran rusos” en la cuestión georgiana. 7. Durante las negociaciones de Brest-Litovsk con el imperio alemán, Trotsky ordena distribuir panfletos “subversivos” para provocar una rebelión contra el káiser, la que fracasará y justificará la ofensiva alemana. Los grandes opositores a que se firme el tratado son los exgenerales zaristas y no los socialistas revolucionarios, como fue en realidad. En la serie, Jackson culpa a Trotsky por no haber defendido a Rusia con los cosacos. Aquí se refleja la visión prozarista de Putin. La serie obvia que el Congreso de los Soviets había aprobado el decreto de paz para Rusia en la Primera Guerra Mundial (uno de los grandes reclamos de las masas) y que, ante la falta de respuesta de los aliados, Rusia debió comenzar las negociaciones con Alemania, donde la socialdemocracia estaba apoyando la guerra de su propio imperialismo. Tanto Lenin como Trotsky veían las negociaciones de Brest como una tribuna para impulsar la revolución mundial, especialmente la alemana. 8. Cuando se le encarga la formación del Ejército Rojo se presenta a Trotsky dirigiendo el tren blindado como una estrella de rock, sexsymbol y asesino, que aprueba incluso una masacre de pobladores en un funeral. En 1918 se prepara un supuesto motín en Kronstadt (en realidad se produjo en 1921) al que Trotsky responde inventando cargos y testigos para aplicar la pena de muerte a su dirigente. La serie solo nombra la ofensiva checa y no la de 14 ejércitos imperialistas y al ejército blanco zarista al que el Ejército Rojo tuvo que enfrentar en la inmensidad del territorio soviético. Tampoco nombra los años del bloqueo económico imperialista. Respecto a Kronstadt, hay que considerar que su composición era totalmente diferente a la de 1917 cuando había sido vanguardia de la revolución. Una confirmación del carácter contrarrevolucionario del motín fue la aparición de la noticia, en la prensa tanto internacional como de los exiliados rusos, dos semanas antes de los acontecimientos. Trotsky también señalará la reacción al alza del mercado al conocerse la noticia del motín de Kronstadt. 9. La fundación de la III Internacional en 1919 no es nombrada, aunque Trotsky declara su ambición de conquistar el mundo. Para la serie, la historia de la revolución termina con la muerte de Lenin. Es decir, no existe la Oposición de Izquierda fundada por Trotsky ni la época contrarrevolucionaria de Stalin, los Juicios de Moscú, las detenciones, torturas, encierros en campos de concentración y fusilamientos que sufrieron casi todos los dirigentes bolcheviques de la revolución y cualquiera que fuese sospechado de oposicionista al poder del régimen burocrático. Dando vuelta la historia, todos estos crímenes son adjudicados a Trotsky, incluso el asesinato de los Romanov, otra mentira, ya que ni Lenin ni Trotsky dieron esa orden. 10. Recién en el último capítulo aparece el verdadero nombre de Jackson en una placa y alguien que le exige que haga su tarea ese día. Trotsky enfermo le pide a Jackson que entre a su casa. Mientras, llega un telegrama de la embajada canadiense que advierte a Trotsky sobre la falsa identidad de Jackson. Trotsky golpea a Mercader, el que le responde de frente con un piolet colgado en la pared de la habitación de Trotsky; la serie sugiere que el revolucionario ruso buscó con la provocación que el supuesto periodista lo atacara. La forma en que se presenta el atentado, es una nueva falsificación: oculta que Stalin quería concretar la sentencia a muerte de Trotsky antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, ya que sabía que las condiciones de la guerra podían provocar la revolución política que éste había previsto para la URSS. Por eso y por la perspectiva de la revolución social en los países capitalistas, Trotsky y sus seguidores fundaron la IV Internacional. En una entrevista entre Hitler y el embajador francés Coulondre en agosto de 1939, el primero dice “Stalin ha abusado del doble juego”, y que en caso de haber guerra “el verdadero ganador será Trotsky”. Las burguesías imperialistas le pusieron un nombre propio al espectro de la revolución. Pero la serie es una justificación del asesinato de este supuesto “monstruo” llamado Trotsky. Los abajo firmantes repudiamos esta falsificación que busca enterrar el suceso más importante desde el punto de vista de la lucha por la emancipación de las clases laboriosas de la explotación y opresión capitalista, junto con la obra que legaron sus principales dirigentes. 

Esteban Volkov (nieto de Trotsky) y CEIP (Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones) “León Trotsky” (Argentina, México). 
Adhieren: 
Fredric Jameson, profesor, Universidad Duke (EE.UU.). Nancy Fraser, socióloga, profesora de la New School de Nueva York y socialista (EE.UU.). Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo. Robert Brenner, historiador, UCLA, director del Centro de Historia Social e Historia Comparativa (EE.UU.). Mike Davis, escritor (California, EE.UU.). Michael Löwy, director emérito de investigaciones, CNRS, París (Francia). Michel Husson, economista (Francia). Stathis Kouvélakis, filósofo, King’s College (Gran Bretaña). Franck Gaudichaud, politólogo, Universidad de Grenoble Alpes (Francia). Ricardo Antunes docente titular de Sociología de la Universidad Estadual de Campinas, Unicamp (Brasil). Eric Toussaint, historiador y doctor en Ciencias Políticas, Universidad de Liège (Bélgica). Alex Callinicos, profesor de estudios europeos, departamento de estudios europeos e internacionales, King's College (Gran Bretaña). Suzi Weissman, profesora de política, Saint Mary's College de California, Radio Jacobin, co-productora del próximo documental "Trotsky: el hombre más peligroso del mundo" (EEUU). Sebastian Budgen, editor, Verso (Londres-Nueva York). Catherine Samary, economista, Universidad de Paris Dauphiné (Francia). Isabelle Garo, filósofa (Francia). Bhaskar Sunkara, editor de Jacobin (Nueva York, EE.UU.). Eduardo Grüner, sociólogo y ensayista (Argentina). Christian Castillo, sociólogo y docente, UBA y UNLP (Argentina). Horacio González, sociólogo y ensayista, exdirector de la Biblioteca Nacional (Argentina). Gabriel García Higueras, historiador, Universidad de Lima (Perú). Pierre Rousset, Europe Solidaire et sans Frontières (Francia). Valerio Arcary, profesor titular Instituto Federal de San Pablo, IFSP (Brasil). Jorge Alemán, psicoanalista y escritor (Argentina/Estado Español). Paul Le Blanc, profesor de Historia, La Roche College Pittsburgh, Pennsylvania (EE.UU.). Alejandro Horowicz, profesor de Los cambios en el sistema político mundial, Sociología, UBA (Argentina). Elsa Drucaroff, ensayita, escritora y docente (Argentina). Tithi Bhattacharya, profesora de Historia, Universidad Purdue (EE.UU.). Andrea D’Atri, Lic.en Psicología (UBA), fundadora de la agrupación Pan y Rosas (Argentina). Cinzia Arruzza, profesora asociada de filosofía en The New School for Social Research, Nueva York (EE.UU.). Warren Montag, Occidental College (Los Ángeles, EE.UU.). Gilbert Pago, profesor de Historia, exdirector de la IUFM Martinica, especialista en Historia del Caribe y las Antillas francesas y en Historia de las mujeres en estos países. Claudio Katz, economista, docente de la UBA, investigador del CONICET, miembro de Economistas De Izquierda (Argentina). Steve A. Smith, profesor de historia e investigador principal, Universidad de Oxford. Jaime Pastor, politólogo, Universidad Nacional de Enseñanza a Distancia (Estado español). Massimo Modonesi, historiador, sociólogo y politólogo, profesor de la Universidad Nacional Autónoma (México). Charles-André Udry, director de Editions Page 2 y del sitio A l'encontre (alencontre.org) (Suiza). Charles Post, sociólogo, Universidad de la ciudad de Nueva York (EE.UU.). Jean-Jacques Marie, historiador (Francia). Olga Fernández Ordoñez, hija de Carlos Fernández, guardia de Trotsky en su exilio en México (México). Emmanuel Barot, filósofo, Universidad Toulouse Jean Jaurès (Francia). Srecko Horvat, filósofo (Croacia). Mihai Varga, sociólogo, Universidad Libre de Berlín (Alemania / Rumania). Pablo Bonavena, sociólogo, docente Universidad Nacional de La Plata y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Jorge Gonzalorena Döll, sociólogo e historiador (Chile). Paolo Casciola, historiador y director del sitio www.aptresso.org (Italia) Ted Stolze, departamento de filosofía, Cerritos College, Norwalk (EE.UU.). Guillermo Almeyra, historiador (UNAM y UAM-X/México, UBA/Argentina). Alejandro Schneider, historiador UBA/UNLP (Argentina). Osvaldo Coggiola, Universidad de San Pablo, USP (Brasil). Juan Fajardo, director de la sección en español de Marxist Internet Archive. Pablo Pozzi, historiador, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Hernán Camarero, historiador e investigador, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Miguel Vedda, Facultad de Filosofía y Letras, UBA (Argentina). Darren Roso, investigador independiente, Melbourne (Australia). Daniel Gaido, historiador, Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Alicia Rojo, historiadora, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Edwy Plenel, periodista, director de Mediapart (Francia). Helmut Dahme, sociólogo, profesor, Viena (Austria). Eric Aunoble, historiador (Ginebra). Samuel Farber, historiador, Universidad de la ciudad de Nueva York (EE.UU.). G. M. Tamás, filósofo, Universidad de Europa Central (Budapest, Hungría). Checchino Antonini, periodista, director de L'Anticapitalista (Italia). Fernando Rosso, periodista, La Izquierda Diario (Argentina). Iuri Tonelo, editor del portal Esquerda Diário y doctorando en Sociología de la Universidad Estatal de Campinas (Brasil). Paula Varela, politóloga y docente Universidad de Buenos Aires (Argentina). David Walters, administrador de la Enciclopedia de Trotskysmo on-line / Marxists Internet Archive. Jean Batou, profesor de Historia Internacional, Universidad de Lausanne (Suiza). Ugo Palheta, sociólogo, Universidad de Lille y director de Contretemps web (Francia). Francesca Gargallo Celentani, escritora y feminista (México). Esteban Mercatante, economista, staff de Ideas de Izquierda y La Izquierda Diario (Argentina). Ariane Díaz, lic. en Letras, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Mathieu Bonzom, profesor de Estudios Norteamericanos, Universidad Paris 1, Panthéon-Sorbonne (Francia). Eduardo Lucita, integrante de Economistas de Izquierda (Argentina). Carlos Rodríguez, periodista, Página 12 (Argentina). Juan Dal Maso, Casa Marx Neuquén (Argentina). Leonidas “Noni” Ceruti, historiador (Rosario, Argentina). Alma Bolón, profesora titular de Literatura Francesa en Instituto de Letras de FHCE, Universidad de la República. (Uruguay). Manuel Garí, economista, (Estado español). Bernhard H. Bayerlein, historidor y estudioso del Romance, Universidad del Ruhr (Bochum, Alemania). Paula Bach, economista, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Edison Urbano, director de la Revista Ideas De Esquerda (Brasil). Octavio Crivaro, sociólogo, Rosario (Argentina). Gabriela Liszt, investigadora del CEIP León Trotsky (Argentina). Gastón Gutiérrez, revista Ideas de Izquierda (Argentina). Andrea Robles, editora, Ediciones IPS-CEIP (Argentina). Matías Maiello, sociólogo, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Brais Fernández, revista Viento Sur (Estado español). Omar Vazquez Heredia, doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (Venezuela) Jean Baptiste Thomas, profesor de estudios hispánicos, Escuela Politécnica (París, Francia). Ariel Petruccelli, Historia UNCo (Neuquén, Argentina). Wladek Flakin, historiador, Berlín (Alemania). Jamila M.H. Mascat, filósofa, Universidad de Utrecht (Holanda). Vera Aguiar Cotrim, posdoctoranda en Filosofía, USP y docente de Filosofía de la Faculdad Paulista de Servicio Social de San Caetano del Sur (FAPSS-SCS) (Brasil). Anthony Arnove, editor, Haymarket Books (Chicago, EE.UU.). Pablo Oprinari, sociólogo y coordinador Ideas de Izquierda (México). Nick Brauns, historiador y periodista (Berlín, Alemania). Filippo Del Lucchese, Universidad Brunel, Londres (Gran Bretaña). Antonio Moscato, historiador, Universidad de Salento-Lecce (Italia). Silvia Aguilera, editora LOM ediciones (Chile). Paulo Slachevsky, editor LOM ediciones (Chile). Beatriz Abramides, profesora de la PUCSP y dirigente de APROPUCSP (Brasil). Renato Lemos, profesor e investigador, Instituto de Historia de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil). Bill V. Mullen, profesor de Estudios Americanos y Globales, Universidad Purdue (Indiana /EE.UU.). Susan Ferguson, profesora asociada, Medios digitales y periodismo, Universidad Wilfrid Laurier (Canadá). Elaine Behring, docente asociada de Servicio Social UERJ, Universidad del Estado de Rio de Janeiro (Brasil). Pedro Campos, historiador y docente de la UFRRJ, Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (Brasil). Antonio Liz, historiador (Estado Español). Jorge Luiz Souto Maior, profesor de Derecho, USP (Brasil). Josefina L. Martínez, periodista e historiadora (Estado Español). Cynthia Lub, doctora en historia Universidad de Barcelona (Estado Español). Sean Purdy, docente de Historia, Universidad de San Pablo (Brasil). Felipe Demier, historiador y profesor de Servicio Social de la UERJ, Universidad Estatal de Río de Janeiro (Brasil). Lívia Cotrim, socióloga e investigadora del Nehtipo de la Universidad Pontificia Católica-SP (Brasil). Stéfanie Prezioso, profesora de Historia Internacional, Universidad de Lausanne (Suiza). Florian Wilde, historiador, Berlín (Alemania). Jean-Numa Ducange, historiador, Universidad de Rouen (Francia). Pelai Pagès, doctor en Historia y profesor de la Universidad de Barcelona (Estado Español). Gonzalo Adrian Rojas, docente de Ciencias Políticas de la Universidad Federal de Campina Grande (Brasil). Martín Cortés, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Pepe Gutiérrez-Álvarez, vicepresidente de la Fundación Andreu Nin (Barcelona/Estado Español). Francisco Cantamutto, economista, Sociedad de Economía Crítica (Argentina). Diego Lotito, periodista, IzquierdaDiario.es (Estado Español). Tatiana Cozzarelli, comité editorial de Left Voice, miembro del Grupo Feminista Socialista del Democratic Socialists of America de Nueva York (EE.UU.). Juan Duarte, docente Universidad de Buenos Aires (Argentina). Pablo Anino, economista, Universidad de Buenos Aires (Argentina). Mercedes D'Alessandro, doctora en Economía, co-fundadora de Economía femini(s)ta (Argentina). Gastón Remy, economista y docente FCE Universidad Nacional de Jujuy (Argentina). Alfredo Fonticelli, periodista cultural (Uruguay). Demian Melo, profesor de Historia de la Universidad Federal Fluminense, UFF (Brasil). Simon Bousquet, presidente sindicato Centro Cultural Gabriela Mistral (Chile). Alfonso Claverías, biógrafo de Joaquín Maurín, diputado de Podemos por Huesca (Estado Español). Andy Durgan, historiador, doctor en Historia por la Universidad Londres (Gran Bretaña). Javier Maestro, historiador y profesor de Historia en la Universidad Complutense de Madrid (Estado Español). Aldo Casas, antropólogo, ensayista, consejo de redacción de Herramienta (Argentina). Nora Ciapponi, militante socialista (Argentina). Mike Goldfield, profesor emérito de Relaciones Industriales y Recursos Humanos, Universidad Estatal Wayne (Detroit, EE.UU.). Hebert Benítez Pezzolano, profesor e investigador en Letras, Universidad de la República (Uruguay). Leonardo Flamia, periodista cultural (Uruguay). Rolf Wörsdörfer, docente, Universidad Técnica de Darmstadt (Alemania). Joel Ortega Juárez, activista del 68, maestro en Periodismo y profesor retirado de la UNAM (México). Claudio Albertani, profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (México). Héctor Sotomayor, profesor e investigador Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México). David Pavón Cuéllar, psicólogo y filósofo, profesor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (México). António Louçã, historiador y periodista en la televisión pública portuguesa RTP. Claudia Mazzei Nogueira, docente, Unifesp-BS (Brasil). Livia Vargas González, filósofa, prof. universitaria y doctoranda en Historia UCV-UFOP (Venezuela/Brasil). Raquel Barbieri Vidal, régisseur egresada del Teatro Colón de Buenos Aires (Argentina). John Barzman, profesor de Historia, Universidad de Le Havre (Francia). Patrick Silberstein, médico, editor de Éditions Syllepse (Francia). Alejandro Gálvez Cancino, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, (México). Sandy McBurney, miembro del Partido Laborista, Glasgow, Escocia. Romero Venancio, docente de Filosofía de la Universidad Federal de Sergipe (Brasil). Fabiane Tejada, docente de Artes de la Universidad Federal de Pelotas (Brasil). Luciano Mendonça, docente de Historia en la UFGC (Brasil). Gabriel Eduardo Vitullo, docente de Ciencias Sociales de la Universidad Federal de Río Grande del Norte (Brasil). Max Delupi, periodista y actor (Córdoba, Argentina). Joseph Serrano, doctorando, inglés, UC Berkeley (EE.UU.). Diego Giacchetti, historiador (Turín, Italia). Gloria Rodríguez, directora NET (Núcleo de Estudios del Trabajo y la Conflictividad Social), docente de la Facultad de Humanidades y Artes UNR (Rosario, Argentina). Laura Sotelo, docente Facultad de Psicología de la UNR. Directora del Centro de Estudios de Teoría Crítica (Rosario, Argentina). Jean Georges Almendras, periodista (Uruguay). Esteban Fernández, profesor de filosofía de la UCR y dirigente de Organización Socialista (Costa Rica). Virgínia Fontes, historiadora, Universidad Federal Fluminense (UFF) (Brasil). Eurelino Coelho, historiador da Universidad Estatal de Feira de Santana, Bahia (Brasil). Gustavo Seferian, profesor de Derecho de la Universidad Federal de Lavras (Brasil). Antonio Oliva, docente Facultad de Humanidades UNR (Rosario, Argentina). Ángel Oliva, docente Facultad de Psicología UNR (Rosario, Argentina). Hugo Cavalcanti Melo Filho, profesor de Derecho de la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil). Rosana Núbia Sorbile, profesora de Historia en el IFSP (Brasil). Maria Silvia Betti, profesora de Letras USP (Brasil). Miguel Candioti, doctor en Humanidades, docente e investigador de la Universidad Nacional de Jujuy (Argentina). Sara Granemann, docente Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil). Isabella de Faria Bretas, doctoranda, UFG, Universidade Nova de Lisboa (Portugal). Franklin Jones Santos do Amarante, articulador cultural (Brasil). Fábio Resende, actor y director teatral (Brasil). Maxwell Santos Raimundo, actor y músico (Brasil). Ademir de Almeida, actor y director (Brasil). Juliana Teixeira Esteves, profesora de Derecho de la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil). Reginaldo Melhado, profesor de Derecho de la Universidad Estatal de Londrina (Brasil). Dr. Raúl Salas Espindola, Universidad Nacional Autónoma de México (México). David Pavón Cuéllar, Psicólogo y filósofo, Profesor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (México). Claudio Albertani, profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (México). Grijalbo Fernandes Coutinho, juez de Trabajo y doctorando en Derecho por la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil). Luís Carlos Moro, abogado laboral (Brasil). Rosa Maria Marques, economista, profesora titular de la PUC-SP (Brasil). Luiz Antonio Dias, vicecoordinador del PEPG en Historia de la PUC/SP (Brasil). David McNally, profesor de historia, University of Houston (EE.UU.) Iside Gjergji, Centre for Social Studies, Coimbra University (Portugal) Corrado Basile - historiador, casa editrice Altergraf (Italia) Rodrigo Quesada Monge, historiador, catedrático jubilado (Costa Rica). Yurij Castelfranchi, profesor, Departamento de Sociología, Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil). Savana Diniz Gomes Melo, profesora del PPGE FAE, Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) Dr. Raymundo Mier Garza, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (México) Telésforo Nava, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana y de la Universidad Nacional Autónoma de México Msc. David Morera Herrera, sociólogo, Universidad Nacional de Costa Rica. Hugo Cedeño. Sociólogo. Profesor Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana Y siguen las firmas… Organizaciones políticas: Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Emilio Albamonte por el Partido de Trabajadores por el Socialismo (Argentina); Santiago Lupe, Lucía Nistal y Verónica Landa por la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (Estado español); Sulem Estrada, Miriam Hernandez y Mario Caballero por el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (México); Ángel Arias, por la Liga de Trabajadores por el Socialismo (Venezuela); Javo Ferreira, Violeta Tamayo y Elio Aduviri por la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (Bolivia); Juan Cruz Ferre, por Left Voice (EEUU); Simone Ishibashi, Diana Assunção y Maíra Machado por el Movimento Revolucionário de Trabalhadores (Brasil); Stefan Schneider, por el Revolutionären Internationalistischen Organisation (Alemania); Damien Bernard, Daniela Cobet y Juan Chingo por Révolution Permanente (Francia); Sebastián Artigas por Corriente de Trabajadores Socialistas (Uruguay): Dauno Tótoro por el Partido de Trabajadores Revolucionarios (Chile) [Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional (FT-CI) / Impulsan Red Internacional de diarios La Izquierda Diario en Francés, Inglés, Alemán, Portugués, Español y Catalán]. Giacomo Turci, Scilla Di Pietro - Frazione Internazionalista Rivoluzionaria (FIR) - La Voce delle Lotte; Massimo Civitani - SI Cobas, coordinamento di Roma (Italia). Romina del Plá, Néstor Pitrola, Jorge Altamira, Marcelo Ramal, Gabriel Solano dirigentes del Partido Obrero (Argentina). Rafael Fernández, Natalia Leiva, Lucía Siola y Nicolás Marrero, dirigentes del Partido de los Trabajadores (Uruguay). Philippe Poutou, Olivier Besancenot, Alain Krivine y Christine Poupin por la dirección del Nouveau Parti Anticapitaliste (Francia). Gaël Quirante, Sud Poste 92 (Francia), Anasse Kazib, Sud Rail (Francia) y Vincent Duse, CGT PSA Mulhouse (Francia). Nouveau Parti Anticapitaliste (Francia). Nathalie Arthaud, portavoz nacional; Arlette Laguiller ex-eurodiputada; Armonia Bordes ex-eurodiputada; Chantal Cauquil ex-eurodiputada por Lutte Ouvrière (Francia). Guilherme Boulos, excandidato a presidente por el PSOL y coordinador del Movimento dos Trabalhadores Sem Teto (Brasil). Marcelo Freixo, diputado federal del PSOL Rio de Janeiro (Brasil). Tarcisio Motta, consejal del PSOL Rio de Janeiro (Brasil). Juliano Medeiros, presidente nacional de PSOL. Por el Movimento Esquerda Socialista: Luciana Genro, excandidata a presidente, diputada estatal (PSOL); Roberto Robaina, dirección nacional del PSOL; Israel Dutra, secretario de RI del PSOL; Pedro Fuentes, editor del Portal de Izquierda em Movimento, dirección del MES (Movimento Esquerda Socialista). Fernanda Melchionna, David Miranda, Sâmia Bomfim, diputados federales (PSOL) (Brasil). Por la Corrente Socialista dos Trabalhadores/ PSOL: Babá, consejal de Río de Janeiro (PSOL); Pedir Rosa, dirigente del SINTUFF y de la CST/PSOL; Rosi Messias, ejecutiva nacional del PSOL y de la dirección nacional de la CST/PSOL (Brasil). Alan Woods, Tendencia Marxista Internacional, editor de In Defence of Marxism. Rob Sewell, Tendencia Marxista Internacional, editor de Socialist Appeal (Gran Bretaña). Juan Carlos Giordano, Mercedes Petit, dirigentes de Izquierda Socialista, (Argentina); Orlando Chirino Partido, Socialismo y Libertad (Venezuela); Enrique Fernández Chacón, UNIOS (Perú); Enrique Gómez Delgado, Movimiento al Socialismo (México). [Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)] Alejandro Bodart, Sergio García, Celeste Fierro, Vilma Ripoll, Guillermo Pacagnini, Mariano Rosa por el Movimiento Socialista de los Trabajadores (Argentina) y Anticapitalistas en Red-IV Internacional. Paula Quinteiro (diputada en el parlamento gallego); Raul Carmago (diputado Asamblea de Madrid); Jesús Rodríguez (economista); Ángela Aguilera (diputada en el parlamento andaluz); Ana Villaverde (diputada en el parlamento andaluz); Mari García (diputada en el parlamento andaluz); Sonia Farré (diputada en el parlamento español). [Anticapitalistas (Estado Español)] Franco Turigliatto, exsenador por el Partido de la Refundación Comunista, dirección nacional de Sinistra Anticapitalista (Italia). Thiess Gleiss, miembro de la dirección nacional del Partido Die LINKE (Alemania); Lucy Redler, miembro de la dirección nacional del Partido Die LINKE y vocera del SAV (Alemania). Manuel Aguilar Mora, historiador, Universidad Autónoma de México, dirigente de la Liga por la Unidad Socialista (México). Roman Munguia Huato, Ismael Contreras Plata, Liga por la Unidad Socialista y Movimiento de Reconstrucción Sindical del magisterio (México). Edgard Sanchez, dirigente Partido Revolucionario de los Trabajadores (México). José Luis Hernández Ayala, Pedro Gellert, Heather Dashner Monk, Marcos Fuentes, Emilio Téllez Contreras y Héctor Valadez George, integrantes de la Coordinadora Socialista Revolucionaria (México). Cuauhtémoc Ruiz Ortiz, por el Partido Obrero Socialista de México. Colectivo Comunismo e Liberdade (Rio de Janeiro, Brasil). Comuna (Rio de Janeiro, Brasil). Fuente: https://ctxt.es/es/20190220/Firmas/24552/Documento-CTXT-Esteban-Volkov-Trotsky-Netflix-serie-Slavoj-Žižek-Nancy-Fraser.htm

sábado, 23 de febrero de 2019

Angostura 1819: 200 años después el enemigo es el mismo. Por, Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América Desde Caracas, Venezuela

Angostura 1819: 200 años después el enemigo es el mismo

Como hace 200 años en Angostura, la ley se erigirá por encima de la barbarie y las instituciones deberán prevalecer ante la pretensión de imponer el caos imperial; el derecho se debe imponer a la fuerza y la paz a la guerra.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Escribo hoy, viernes 15 de febrero, en el día en que se conmemoran 200 años del inicio del Congreso de Angostura, magno evento que dio origen a las instituciones que formalizaron la creación de la República de Colombia. En una coyuntura muy difícil, Venezuela recordará la fecha por todo lo alto, rindiendo homenaje al fundador de la República y padre de la Patria, cuyo genio político sobrepasaba por mucho el talento militar que como única virtud nos quisieron mostrar -durante casi dos siglos- las oligarquías que se apoderaron del país y han escrito una falsa y acomodaticia historia que eleva sin razón a grandes prohombres surgidos de su seno, al mismo tiempo que menosprecian y subestiman el papel del pueblo como verdadero protagonista de la historia.

No sé si en Colombia, cuyo presidente -fiel al legado de Santander- le adjudicó a los líderes de la independencia de Estados Unidos la encomienda principal en la lucha libertaria de nuestros países contra el colonialismo español, celebre la fecha con el merecimiento que esta tiene; tampoco si el cobarde y traidor presidente de Ecuador, también actuando como Santander, quien no logró asesinar a Bolívar, pero si obtuvo su propósito en Berruecos, donde vilmente fue ejecutado al Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, evoque esta fecha patria. Mucho menos Panamá, donde resulta dudoso que el ex vicepresidente del gobierno del delincuente Martinelli y presidente en funciones Juan Carlos Varela, un hombre de mente subordinada a los poderes imperiales, tenga la voluntad de recordar una fecha que es expresión de independencia de todo poder y de decisión de construir una vida propia a partir de los intereses nacionales.

Como se dijo, la coyuntura actual necesita de rememorar las enseñanzas que dejó Angostura. En aquella ocasión, Bolívar visualizó el imperativo de construir instituciones que dieran soporte legal a la república que se aprestaba para las batallas finales contra el colonialismo. En el discurso inaugural plasmó parte importante de su ideario político, el diagnóstico y las concepciones que temprano habían sido expuestas en la Carta de Jamaica tomaron forma y dieron contenido a un pensamiento que no tenía parangón en su época, en este lado del mundo.

Solo unos meses antes, Estados Unidos había enviado a Angostura a Juan Bautista Irvine (quien fue invitado a ser testigo del evento). El representante del presidente Monroe no tuvo capacidad para hacer valer sus razones por vía del diálogo y la negociación, al intentar utilizar ante Bolívar argumentos que alejados del derecho no consiguieron demostrar el fuste de sus planteamientos, así, pensó entonces que podía recurrir a la prepotencia, la soberbia y el chantaje para imponer esa razón por la fuerza de la naciente potencia imperial.

Durante el Congreso, Irvine comprendió con inusitado asombro que el proyecto bolivariano iba mucho más allá de la mera expulsión de los españoles del territorio americano y comenzó a entender que se gestaba una América distinta que podía transformarse en una potencia capaz de alcanzar un protagonismo en el planeta fuera de la égida estadounidense. Ante esa perspectiva, abandonó intempestivamente Angostura el 27 de febrero, cargando la derrota y la decepción. Su impotencia lo llevó a caracterizar a Bolívar de dictador y tirano, de iluso y quijotesco, así como de “general charlatán y político truhán”. Los gobernantes estadounidenses deberían saber que ese será siempre el futuro de sus intenciones cuando pretenden imponerlas por vía de la prepotencia.

Hoy, 200 años después, Estados Unidos nuevamente expone su desprecio hacia Venezuela cuando ante la incapacidad de aplicar su razón, pretende recurrir a la fuerza para lograrla, pero hoy el peligro es mayor, toda vez que la agresión a Venezuela, va mucho más allá de la afrenta a la patria de Bolívar. Lo que se juega hoy en Venezuela es la estabilidad del sistema internacional, la posibilidad de existencia de una estructura multilateral que sostenga la armonía y el equilibrio entre los países del mundo, en definitiva, la sobrevivencia de la Carta de las Naciones Unidas como documento ordenador de las relaciones internacionales.

La Organización de Naciones Unidas fue creada para eso, para impedir una nueva guerra mundial y garantizar la paz en el planeta. Estados Unidos vivió la mayor parte de su vida independiente inmerso en prácticas aislacionistas y proteccionistas que solo fueron abandonadas después de las dos guerras mundiales del siglo pasado, cuando tras emerger como principal potencia mundial -sin poder obviar que había otras- y desde posiciones de fuerza, diseñó un sistema multilateral en el que tenía todos los mecanismos de control. Esto comenzó a cambiar con la entrada del siglo XXI, Rusia retomó su papel protagónico y China dio pasos firmes en su avance hacia el tope económico del planeta y el sistema le dejó de servir. En América Latina y el Caribe, un grupo de países se dieron a la tarea de retomar el proyecto bolivariano para construir mecanismos de integración al margen de la subordinación y el dominio de Estados Unidos.

Todo esto es lo que pretende destruir Trump para volver al espíritu proteccionista y al unilateralismo, el slogan “Estados Unidos primero”, es en realidad “Sólo Estados Unidos importa”, por ello se ha dedicado a torpedear el sistema internacional, Naciones Unidas incluida, cuestionando el valor de las instituciones internacionales, el derecho y los principios que rigen los vínculos entre países. Estados Unidos pretende establecer un sistema en el que sea la fuerza el mecanismo para instaurar el “orden” y la guerra, el instrumento para su aplicación. Los muertos, desaparecidos, mutilados y obligados a abandonar sus países no son de la incumbencia del gobierno de Estados Unidos siempre y cuando no sean nacionales de ese país.

El desprecio por la vida, que conduce al uso sistemático de prácticas que la humanidad creía haber dejado en el pasado, retrotrae a oscuros episodios en la historia. Por supuesto, las viejas oligarquías que lucharon al lado de los españoles y que chillaron histéricamente tras el discurso de Angostura del 15 de febrero de 1819, hoy se ponen en el bando de Estados Unidos. Abandonaron todo sentido de nación y de identidad venezolana, latinoamericana o caribeña, se sienten emocionalmente parte de la potencia imperial.

Estados Unidos ha fracasado en los organismos internacionales, creó la OEA para usarla en estas situaciones y ni siquiera el vetusto y desprestigiado ministerio de colonias ha podido ejecutar sus políticas. Por eso inventó el Grupo de Lima, agrupación de oligarquías subordinadas al poder imperial. No ha podido en la ONU (en el Consejo de Seguridad ni en la Asamblea General) por lo que intenta mecanismos al margen de la ley. El Secretario General del organismo ha dicho que la ayuda humanitaria se canaliza a través de los gobiernos y así se está haciendo. Trump trató de crear un consenso en Europa y se encontró con que -aunque pocas- todavía quedan voces sensatas que no están de acuerdo en santificar sus desmanes. Europa dirigida por líderes mediocres suponen que podrían superar sus problemas internos (Brexit en Gran Bretaña; chaquetas amarillas en Francia; regreso del fascismo a España y a otros países; incapacidad para detener las migraciones y repulsa a las políticas de Merkel que condujeron a su próxima retirada en Alemania, entre otros asuntos) mostrando lealtad y sumisión a Estados Unidos , conjeturando que la aceptación de la condición de “patrio trasero” de América Latina y el Caribe, los conducirá a hacer pública su lealtad a Trump, quien los maltrata y humilla.

Venezuela tiene larga experiencia en “ayuda humanitaria” de Estados Unidos. La primera injerencia de ese tipo en la historia se produjo en 1812 cuando el gobierno de ese país envió algunos pertrechos después del terremoto que asoló a Caracas, Barquisimeto, Mérida, El Tocuyo, San Felipe y otras localidades cercanas a la capital, ciudad en la que el cataclismo causó el exterminó del 25% de la población de 44 mil habitantes. Sin embargo, lo hizo sin haber reconocido aún la independencia del país que se había producido un año antes. Ya en ese momento, se produjo “la llegada de ayuda” sin dialogar. El encargado de traer el auxilio estadounidense fue Alexander Scott, quien vino al país en calidad de agente privado, pues aún no se tenían relaciones oficiales. Sin embargo, la misión de Scott no superó lo estrictamente asistencial, no hubo intento alguno de aproximación política y solo duró un día, pues su esposa quien lo acompañaba sintió asco de la situación que encontró en la ciudad, por lo que Scott decidió regresar de inmediato a su país. Evidentemente no fue muy humanitaria su ayuda, pareciera más bien que sólo vino a “tantear” las posibilidades de los venezolanos de seguir su lucha después de tan desventurado acontecimiento.

Suponer ahora que 20 millones de dólares (menos de un dólar por ciudadano) va a solucionar la crisis económica del país, cuando paralelamente se están robando 17 mil millones de dólares propiedad de la República resulta risible. Sólo actitudes vendepatria de los nuevos adversarios del espíritu de Angostura pueden aceptar tales migajas que ofenden la sensibilidad nacional.

Utilizar la ayuda humanitaria como instrumento de intervención es propio de gobiernos delincuentes. Está muy cerca la experiencia de Haití, en la que el “ejército humanitario” se transformó en “ejercito de ocupación” para garantizar el enriquecimiento y la corrupción de elites de poder. Es conocido el robo inmisericorde de los recursos de la ONU y del propio Estados Unidos destinados a Haití por parte de la pareja Clinton a través de su fundación. Hoy pretenden hacer lo mismo en Venezuela, utilizando a una marioneta que se ha prestado para tal efecto.

Como hace 200 años en Angostura, la ley se erigirá por encima de la barbarie y las instituciones deberán prevalecer ante la pretensión de imponer el caos imperial; el derecho se debe imponer a la fuerza y la paz a la guerra.