jueves, 19 de julio de 2018

Las contradicciones de la renovación urbana en el centro de Bogotá

         
Análisis
18/07/2018
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Foto: skyscrapercity.com
El centro de Bogotá es el reflejo de las disparidades culturales, económicas y sociales del país. Aunque éste alberga uno de los enclaves financiero-bancarios más robustos de Colombia, una de las tres localidades que lo conforman, Santa Fe, es una de las cuatro con mayor población en condición de pobreza en la ciudad, alcanzando el 23,2% de sus habitantes. Santa Fe es a su vez una de las dos localidades con más alto porcentaje de pobreza multidimensional, 17,4%, solo superada por Bosa (DANE - SDP Encuesta Multipropósito 2014).

En el centro de Bogotá coexisten no solo personas de diferentes regiones y etnias sino una amalgama de dinámicas que se yuxtaponen. En un territorio de tan solo 130.000 habitantes barrios populares colindan con otros de estratos 4 y 5. En pocos metros es posible cotejar realidades diametralmente opuestas. Y es precisamente ese uno de los puntos nodales de la discordia: la gentrificación.

Entendida como “la transferencia de un lugar de una clase a otra, implique o no cambios físicos” (Salins, 1979:3) la gentrificación está cambiando las dinámicas del centro mediante el auge de una burbuja inmobiliaria sin precedentes en este sector.

Proyectos como City U (perteneciente al triangulo de Fenicia), BD Bacatá, Museo Parque Central, Entrecalles, las Torres Atrio, y la Torre Barcelona han valorizado el precio de los suelos del sector sin generar plusvalías, medidas en transferencia de rentas y beneficios tangibles, para los moradores de las zonas adyacentes.

Este proceso ha devenido en dividendos económicos para los constructores, traducidos en aumentos exorbitantes del valor del metro cuadrado en ciertas zonas del centro de la ciudad (https://bit.ly/2Ln7BoL). El auge de nuevas construcciones ha traído consigo centenares de nuevos residentes con niveles educativos, y adquisitivos, más altos que los de la media de los habitantes con cierta antigüedad en el sector. La oferta de apartamentos en alquiler, y de bienes y servicios, aumentó de la misma forma que el costo de vida en el sector (muy por encima del IPC decretado por el Gobierno Nacional).

Lo anterior ha terminado por configurar un proceso de gentrificación menos agresiva, cuyos afectados son personas que ante esta sumatoria de variables han optado por alejarse del sector. De otra parte, no todos los proyectos urbanísticos en el centro han sufrido procesos de beneficio recíproco en las negociaciones entre constructores y propietarios. El Plan Parcial de Renovación Urbana, del Triángulo de Fenicia (Decreto 146 del 30 de marzo de 2016), se ha constituido en un paradigma de enajenación involuntaria en el cual los propietarios son obligados a vender so pena de ser expropiados.

Mediante una sofisticada estrategia de relaciones públicas, en la cual la premisa de la “responsabilidad social empresarial” emerge como un salvavidas para la “subclase” empobrecida del sector, la Universidad de Los Andes ha vendido el proyecto como una oda a la filantropía, que se resume en uno de los apartes de su sinuosa campaña: “por eso queremos invitarlos, queridos propietarios, a que se asocien, a que no se vayan del barrio. Bajo un esquema de vinculación, el proyecto reemplazará los metros actuales por metros en la Fenicia renovada. Vecino, no se quede por fuera. Haga parte de la renovación” (https://bit.ly/2uvBbSJ).

Felipe Pineda Ruiz, publicista, investigador social, director del laboratorio de innovación política Somos Ciudadanos (www.redsomosciudadanos.com).



https://www.alainet.org/es/articulo/194197

¿Duque será el continuador de Santos bajo la tutela de Uribe? El verdadero legado de Santos. Por, Fernando Dorado

¿Duque será el continuador de Santos bajo la tutela de Uribe?

El verdadero legado de Santos

         
Opinión
19/07/2018
Se veía venir desde la campaña electoral. Después del 11 de marzo, cuando Uribe logró posicionar a Duque como el único candidato de las derechas, se dedicó a ganar parte del electorado de Fajardo y a estigmatizar a Petro con la amenaza “populista” y “castro-chavista”.

Duque se arrogó la lucha contra la corrupción1 y no habló más de hacer trizas los acuerdos de paz sino de modificar puntos específicos. Hasta algunas propuestas de Petro relacionadas con el cambio climático y la educación fueron asumidas por Duque sin ningún rubor ni recato.

Ni Fajardo ni Petro acertaron con la respuesta. El primero cayó en la trampa, se sumó a los ataques a Petro, creció a sus expensas pero no le alcanzó para pasar a 2ª vuelta. Petro reaccionó un poco forzado después de la primera vuelta pero ya era tarde. Las derechas habían posicionado el miedo a “que Colombia se convirtiera en Venezuela” y habían asegurado su triunfo electoral.

Ahora Duque se prepara para ser el “continuador-corrector” de Santos. Derrotaron a las llamadas “fuerzas de la paz”, pero todo apunta a que van a recoger y a “mejorar” lo logrado por Santos. Se cierra el círculo Uribe-Santos-Uribe sin verdadera paz (https://goo.gl/71qUjb) pero con viejas y nuevas violencias alimentadas por la economía del narcotráfico y la lucha por el control del territorio2.

Y aunque Uribe califique ese legado como un retroceso (https://goo.gl/VpVWYo), y Santos diga que “No siento que Duque pueda poner en peligro mi legado” (https://goo.gl/sTCDu7) lo evidente es que el desarme de las Farc es un hecho positivo e innegable. Es –para ellos– la “paz imperfecta” hecha casi a la perfección. Con bajos costos económicos y políticos.

En forma paralela, los dirigentes de la Farc no superan la falsa dicotomía (Uribe-Santos) que no logran entender o desentrañar. Para unos, el proceso de paz es un éxito que debe ser conocido por todo el mundo, mientras que para otros, es una traición del Estado y el establecimiento oficial. Y la oposición que pretende encabezar Petro también pareciera estar atrapada en esa misma lógica.

¿Lo que vendrá?

Podemos afirmar que la oligarquía financiera que le apostó a Santos para desactivar la guerra con las Farc está satisfecha con la tarea realizada, mucho más cuando Colombia ha sido aceptada en la OCDE y en la OTAN como “observadora”. Su balance es positivo y bien valorado, con Nobel de Paz incluido como trofeo y premio de parte de la “comunidad internacional”.

Tampoco les incomoda que un político de la cuerda “uribista” pero de la entraña oligárquica llegue a administrar el aparato de Estado. Aunque joven y sin experiencia administrativa, es un “cuadro” bien preparado por la casta dominante y contará con el apoyo de todos sus estamentos.

Esa oligarquía financiera desde su posición hegemónica entiende que Uribe, al no ser parte de los acuerdos y del diseño institucional del “posconflicto”, desconfiaba con respecto a su seguridad jurídica y la de empresarios, militares, políticos y terratenientes comprometidos con crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra contra-insurgente.

Y ahora, se puede decir que han autorizado a Uribe para que con Presidente y Fiscal a bordo, arregle ese “chicharrón” que lo compromete a él y a sus cómplices. Mientras tanto, ellos se preocupan por lo esencial, que son sus inversiones y los problemas que amenazan su estabilidad económica y financiera ante la crisis de la globalización neoliberal.

Ellos están al tanto de las guerras económicas agudizadas por Trump ante la desindustrialización de los potencias de “occidente”, les preocupa también el agotamiento del modelo de desarrollo basado en los combustibles fósiles y, saben de la resistencia de los pueblos y los trabajadores que se expresa por ahora en movimientos y gobiernos “progresistas” pero que pueden ir más allá ante el fracaso de muchos de esos experimentos político-sociales.

Saben que Colombia sin la economía del narcotráfico entraría en crisis en forma inmediata. Tienen que aparentar la “lucha contra las drogas” que hipócritamente les exige el gobierno de los EE.UU., pero son conscientes que si no fuera por los recursos que sobre la economía formal irriga esa dinámica ilegal, se desencadenaría una revolución en este precario e inestable país.

Así, el principal objetivo del gobierno de Duque será ganarse con engaños y apariencias a las clases medias (pequeños y medianos emprendedores, y profesionales precariados) para la política de derechas e impedir que las izquierdas puedan fortalecer un proyecto político que ponga en peligro la hegemonía de la oligarquía financiera.

Así como utilizaron la causa de la paz para “polarizar” el país, van a posar de “anti-corruptos”, propondrán “nuevas economías”, se inventarán guerras con Venezuela u otros países, inventarán nuevos enemigos de la democracia y la “paz”, utilizarán el tema de la paz para distraer a la opinión pública y continuarán utilizando el miedo a los proyectos políticos “populistas” para impedir cualquier tipo de cambio en el panorama político.

Una “nueva derecha” entrará en el escenario político colombiano de la mano de la vieja clase política corrupta y clientelista, lo cual será toda una novedad. Ya los alfiles de Cambio Radical y el Partido de la “U” se preparan con nuevas alianzas para enfrentar ese “fenómeno”.

No la tendrán fácil. Esas clases medias son el único sector sobre el que pueden hacer recaer nuevos impuestos pero, a la vez, en su seno surge la nueva generación de trabajadores del siglo XXI (el “cognitariado” y el “precariado”3) que en muchas regiones del mundo ya son el sujeto social más dinámico e impulsor de nuevos proyectos políticos alternativos.

El reto de Duque es el mismo que tenemos los demócratas colombianos en el inmediato futuro. Será decisivo en próximas contiendas electorales y todos lo sabemos. ¿Cómo abordarlo?

Popayán, 18 de julio de 2018

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado



1 En el Congreso de la República, el 18 de abril de 2018, la senadora Paloma Valencia en nombre del Centro Democrático se comprometió con la bancada de Alianza Verde a respaldar la Consulta Anti-corrupción (https://goo.gl/fFe8mp), y Duque, ya electo, ha dicho que respaldará esa consulta desde el gobierno. La “lucha contra la corrupción” fue también la bandera principal de la candidata a vice-presidente Martha Lucía Ramírez. Intentarán ahora desde el gobierno y con Fiscal a bordo, apropiarse de esa bandera política que en sus manos se convertirá en algo inocuo, un engaño o una herramienta para atacar a la oposición política, como ya lo ha hecho desde hace varios meses la Fiscalía General.

2 Los poderes mafiosos en las regiones continúan la guerra infame contra cualquier tipo de resistencia popular a la minería legal e ilegal, al despojo de tierras y a mega-proyectos energéticos, extractivos o productivos (cultivos de agro-exportación, proyectos turísticos, etc.) que es simple acumulación por desposesión. Los asesinatos y persecución de líderes sociales hacen parte de esa estrategia. El desarme y la desmovilización de las guerrillas produce un remanente de gente experimentada en la guerra que alimenta también a los Grupos Armados Organizados, como llaman ahora a las antiguas “Bacrim” o grupos paramilitares. Los gobiernos aceptan esa realidad, no los combaten a fondo, los usan para el trabajo sucio y de vez en cuando “dan de baja” un cabecilla o proponen fórmulas de “sometimiento” pero por cada delincuente que apresan o dan muerte, surgen cientos de jóvenes dispuestos a reemplazarlos. Son parte de las economías criminales funcionales al sistema capitalista que pululan en el mundo.
3 Cognitariado: son los nuevos trabajadores del conocimiento y de la informática que crecen en todo el mundo y surgen en todas las áreas de la producción. Precariado: conjunto de los trabajadores que no cuentan con condiciones laborales estables y seguras. Hoy son la mayoría.


https://www.alainet.org/es/articulo/194201

Duque en Colombia: un gobierno del viejo régimen. Por, Pedro Santana Rodríguez

Duque en Colombia: un gobierno del viejo régimen

         
Análisis
19/07/2018
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Foto: politika.com.co
Aún no termina el nombramiento de los ministros y altos funcionarios públicos del nuevo Gobierno de Iván Duque Márquez, hasta ahora ha anunciado el nombramiento de la mayor parte de ellos y por su trayectoria se puede anticipar que Duque como era de esperarse por las fuerzas que lo respaldaron para ganar las elecciones, representan al establecimiento tradicional con algunas características novedosas.

Para ganar Duque recibió el respaldo en segunda vuelta de todo el establecimiento tradicional del país. A su campaña en segunda vuelta llegaron en primer lugar los gremios de la producción que sin ningún rubor o reato se involucraron activamente en la campaña electoral y no solo manifestaron su respaldo al candidato uribista ganador de la primera vuelta presidencial sino que lo apoyaron con declaraciones públicas e incluso algunos se comprometieron abiertamente en sus equipos de campaña, filaron también en su abierto apoyo y condena a las propuestas y al candidato Gustavo Petro de la Colombia Humana, los grandes medios de comunicación, a quien señalaron con alevosía de ser el candidato del castrochavismo y en querer convertir a Colombia en la Venezuela actual. Los grandes medios de comunicación como es ya habitual en América Latina se convirtieron en verdaderas agencias de publicidad y cohonestaron que Iván Duque no concurriera en segunda vuelta a un solo debate con su contendor. Hubo muy pocas y honrosas excepciones.

Todo el establecimiento político tradicional sin distingos se involucró en el respaldo a Duque en la segunda vuelta. Todo el espectro político tradicional manifestó su respaldo. En la reciente historia política del país no se había registrado una polarización política como la que se dio en las elecciones de la segunda vuelta presidencial. Quizás esta polarización se había registrado en las elecciones presidenciales de 1970 en que también el establecimiento tradicional y mediático respaldó al candidato del pacto liberal conservador, llamado Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero, en contra del candidato de la Alianza Nacional Popular, Gustavo Rojas Pinilla. Al final con fraude incluido como lo confesaría años después el entonces ministro de la política Carlos Augusto Noriega, se declaró a Pastrana como ganador en aquellas elecciones. Como se sabe en estas elecciones, aún sectores de la Izquierda como el que encabeza el senador del Polo democrático, Jorge Enrique Robledo, el candidato del centro político Sergio Fajardo y el propio jefe negociador con las FARC y candidato presidencial del liberalismo, Humberto de la Calle, asumieron la posición cómoda de llamar al voto en blanco en la segunda vuelta argumentando que las propuesta de Petro no eran compartidas por ellos y en consecuencia no lo apoyaban. Establecieron erróneamente a mi juicio una equivalencia entre las propuestas de Duque y el bloque que representaba con las propuestas y el bloque representado por Gustavo Petro. Así pues con el respaldo del establecimiento tradicional económico, de las fuerzas políticas tradicionales, de los grandes medios de comunicación teniendo como una de sus prácticas y mensajes el miedo, las falsas noticias y la polarización practicada desde el uribismo que ha hecho de esta nefasta práctica política su línea de acción, lograron la victoria electoral con el 53% de los votos, Petro se alzó con el 42% y los votos en blanco apenas sumaron el 4%.

Ahora que se abre un debate en el país sobre la polarización en los medios de comunicación y en las redes sociales no hay que olvidar que el uribismo ha hecho de las falsas noticias, del ataque personal sin sustento, de la confrontación y la oposición obstruccionistas sus prácticas cotidianas. Petro y sus cuadros de campaña en los medios de comunicación y en las redes sociales no tuvieron otra alternativa que la respuesta a las cadenas de falsos mensajes impulsadas desde el uribismo contra ellos. No se pueden equiparar las responsabilidades dado que los uribistas han confesado como lo hizo el gerente de la campaña del NO en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, Juan Carlos Vélez, que utilizaron la mentira, las falsas noticias para engañar a la población sobre el contenido y los alcances de los Acuerdos de Paz. Así lo dijo Juan Carlos Vélez el día 4 de octubre de 2016 en entrevista al diario La República, luego no es un invento de Petro o de sus seguidores, es hecho reconocido por el Uribismo y que le ha dado grandes resultados políticos por lo pronto ganaron con esa estrategia por un estrecho margen el plebiscito del 2 de octubre y lograron ganar con Duque las elecciones presidenciales del 17 de junio de 2018.i

Un gobierno del régimen tradicional

Como señalamos más arriba los nombramientos dados a conocer a cuenta gotas por el presidente electo Iván Duque Márquez ratifican que su gobierno buscará afianzar una coalición de gobierno con los gremios económicos más poderosos del país, con los sectores militaristas opuestos a la paz y con las fuerzas políticas tradicionales dando predominio como es lógico a los sectores más representativos del uribismo. En las carteras económicas comenzando por el ministerio de Hacienda con el nombramiento de Alberto Carrasquilla quien ya fue ministro de Uribe desde el año 2003 al año 2007 se asegura la continuidad de las políticas neoliberales. Carrasquilla al tiempo que eliminó el recargo por el trabajo nocturno para los trabajadores, la mesada 14 para los pensionados y la aprobación de un sobresueldo para los altos funcionarios con cuatro mesadas adicionales, fue el mismo que señaló que el salario mínimo en Colombia que ronda los 230 dólares mensuales era “ridículamente alto”. De esa misma extirpe neoliberal es el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Juan Manuel Restrepo y el de Vivienda Jonathan Malagón y así como el presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, Andrés Valencia Pinzón, quien será su ministro de Agricultura.

Un núcleo duro del neoliberalismo al frente de la economía, en manos de representantes de los gremios económicos, un neocorporativismo en el gobierno en los asuntos económicos, con lo cual el uribismo busca ganar gobernabilidad mostrándose como mandadero de los más grandes conglomerados económicos y financieros del país. Se gobernará para los ricos, de eso no cabe la menor duda, como ya lo dijo el propio Duque se buscará rebajar los impuestos a los grandes empresarios con el señuelo que nunca ha funcionado ni en Colombia ni en ningún otro lugar de que con dicha rebaja se generará mayor empleo. Ya también se dijo que se ampliará la tasa impositiva para todos aquellos que ganen más de 1,8 millones de pesos mensuales, es decir, unos 600 dólares.

Al tiempo que se ratifica el neoliberalismo como el credo económico que guiará las políticas económicas del Gobierno se entrega a viejos personeros de la clase política tradicional afectos al uribismo el manejo de las relaciones con los partidos políticos en el Congreso. Al frente del Ministerio del Interior Duque nombro a la exparlamentaria Nancy Patricia Gutiérrez que en el pasado fue investigada por sus aparentes nexos, no comprobados por la Justicia, con los grupos paramilitares. Aliada de Uribe cuando este fue presidente, Nancy Patricia Gutiérrez tiene el difícil encargo de lograr el respaldo al gobierno neocorporativista sin gabelas en el presupuesto sin puestos y partidas presupuestales para que los parlamentarios de la coalición gasten en sus regiones apropiándose de paso de una parte de los mismos para financiar sus campañas políticas. Esa ha sido la promesa muy difícil de cumplir por lo demás. Eso se comprobó esta semana en que dos de los socios del futuro gobierno en el Congreso, el Partido de la U y Cambio Radical, que cuentan con un activo de 86 parlamentarios, manifestaron su descontento con la forma como se viene conformando el Gobierno y distribuyendo los cargos en las mesas directivas del Congreso y en las Comisiones del mismo, de fondo no es simplemente un reclamo por el reparto de esas cuotas de poder sino por la conformación del gabinete ministerial. Aún antes de su posesión la ministra ha tenido que presidir reuniones para tratar de llegar a un acuerdo.

Las relaciones exteriores estarán en manos de Carlos Holmes Trujillo nombrado como Ministro de Relaciones Exteriores. Holmes representa la clase política tradicional de donde proviene habiendo sido parlamentario, ministro, y embajador en distintos Gobiernos. El Gobierno de Duque se alindera con las políticas norteamericanas en el continente y tratará de avanzar en la agenda pronorteamericana en la región. Tampoco nada nuevo.

Y finalmente al frente de la cartera de Defensa Duque nombró a Guillermo Botero hasta hoy presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO, desde donde ha sido un firme opositor a los acuerdos de paz, un enemigo declarado de Gustavo Petro a quien denigró a lo largo de la campaña. Se comenta que su nominación fue hecha directamente por Uribe, así pues el proceso de paz tendrá otro adversario ahora al frente del Ministerio de la Defensa Nacional organismo clave para avanzar o sepultar el maltrecho proceso de paz con las FARC.

Los demás ministerios no anuncian nada nuevo ni en materia de educación en que Duque nombro a María Victoria Angulo la fiel promotora de la educación contratada con el sector privado bajo la modalidad de colegios en concesión, política aplicada por la Alcaldía de Bogotá en cabeza de Enrique Peñalosa de la cual Angulo ha sido hasta el momento su secretaria de Educación; Juan Pablo Uribe director de la Clínica Fundación Santafé será el nuevo Ministro de Salud quien tendrá que manejar la crisis de la salud que es identificada como uno de los principales problemas sociales del país por más del 80% de los ciudadanos encuestados y en la cartera de Medio ambiente se nombra a Ricardo lozano a quien todos reconocen que es una persona que sabe del medio ambiente pero que ha estado ligado a la Asociación Nacional de Empresarios, ANDI, en donde ha dirigido hasta el momento de su nombramiento el Centro Nacional del Agua.

Resumiendo entonces diríamos que Duque se inclina por un gobierno de clara estirpe neoliberal, busca ampliar su base de gobernabilidad nombrando altos representantes de los gremios económicos dando un giro hacia un gobierno neocorporativista, con lo cual busca afianzar el respaldo de los conglomerados económicos y financieros a su gobierno, gobierna con la clase política tradicional y busca desarrollar una agenda económica de beneficio a los grandes empresarios y a los sectores financieros. Con esta base social y política buscará reformas en la rama judicial para favorecer la impunidad de su mentor y dirigente político inmerso en investigaciones judiciales, Álvaro Uribe Vélez, al frente de esta tarea que se anuncia borrascosa por la independencia del poder judicial ha puesto al frente a Ángela María Borrero quien proviene de la Corporación Excelencia en la Justicia y a quien se reconoce su conocimiento de la rama judicial pero que mantiene relaciones de tensión con las altas cortes de justicia por sus pronunciamientos en contra de importantes decisiones de estas Cortes. Ella será la nueva Ministra de Justicia a quien corresponde además las relaciones con la Jurisdicción Especial de Paz que ha sido fuertemente combatida por el uribismo. Lo dicho, es el poder del viejo régimen que se coaliga para hacer frente a la oposición de la izquierda fortalecida en las recientes justas electorales.

Bogotá, 19 de julio de 2018.

Pedro Santana Rodríguez
Director Revista Sur

i En entrevista publicada por el diario La República señaló que “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”. “En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de los estratos bajos nos enfocamos en subsidios…en la Costa individualizamos el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela. Y aquí el NO ganó sin pagar un peso”. Lo de la reforma tributaria era la noticia falsa de que se iba a aprobar una reforma tributaria para darle esos recursos a las FARC y la de los subsidios era que se iban a eliminar para financiar con altos sueldos a los guerrilleros de las FARC. Ver diario La República en www.larepublica.com.co de la edición del 4 de octubre de 2016. Entrevista a Juan Carlos Vélez Uribe “El NO ha sido la campaña más barata y más efectiva de la historia”.
https://www.alainet.org/es/articulo/194210