domingo, 30 de julio de 2017

Por qué las mujeres no ascienden y son víctimas de brecha salarial?

¿Por qué las mujeres no ascienden y son víctimas de brecha salarial?
Tom Schuller identificó que 'las redes masculinas son verticales y las femeninas horizontales'.

Por: María Cristina Jurado - El Mercurio (Chile) - GDA  29 de julio 2017 , 10:10 p.m.

El educador inglés Tom Schuller identificó las razones por las cuales las mujeres, a veces con más estudios y habilidades que sus pares hombres, no ascienden y son víctimas de la brecha salarial.
La historia de Kirsten le dio a Tom Schuller una de las claves para su libro. Ella, una ejecutiva sénior de 55 años en el corazón de la City, en Londres, venía de un hogar con padres sin mucha educación.

Creció pensando en trabajar (eran los años 70) para así desafiar una historia familiar cruzada por amas dueñas de casa. Brillante alumna en un colegio público, terminó su educación en uno técnico.

Pasó su adolescencia entre el aula y una fábrica, donde aprendió a manejar herramientas, fierros y grúas. Al terminar, y sin mayores conocimientos de matemáticas, Kirsten entró a estudiar ingeniería en la universidad, donde fue la única mujer entre 150 alumnos.

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Durante sus años de estudio superó a sus compañeros en conocimientos matemáticos y científicos: egresó como la mejor alumna de su generación.

Entró como practicante a una gran empresa, en un ambiente casi enteramente masculino, y pronto desembocó en un puesto de planificación. Pero le gustaban las máquinas. Se postuló para convertirse en gerente de operaciones y, antes de los 30, se encumbró en una compañía de ingeniería de alto estándar.

Detrás de ella, como una benéfica sombra, Kirsten tenía a un mentor que, periódicamente, le entregaba lineamientos de carrera. Y un buen día se encontró en un puesto clave en una empresa ‘top’ del Reino Unido. Pero su mentor se jubiló. Y ella, que había desafiado muchas de las reglas que aplican a las mujeres –aún hoy– en el mercado del trabajo al optar por una carrera científica y competir por escalar hasta lo más alto, se encontró sin nadie con quien cotejar los pros y los contras de sus decisiones laborales.

“Decidí hacer un alto y tener a mis dos hijos. Fueron pocos años, pero al volver fue mucho más difícil. Nunca más pude regresar a un camino profesional equivalente”, le contó a Tom Schuller, autor de ‘El principio de Paula’, que fue lanzado en marzo en Inglaterra. A los 45 y con dos hijos, Kirsten ya no fue ascendida sistemáticamente: se sintió subvalorada y terminó por renunciar. Su mayor tristeza fue que quienes eran ascendidos habían sido peores alumnos en la universidad y sabían menos que ella. Tuvo que empezar de nuevo.

Su historia es una de las que Tom Schuller escuchó de 35 mujeres y 5 hombres para escribir su texto, inspirado en ‘El principio de Peter’, un libro publicado en 1969 por el investigador canadiense Laurence J. Pete, que explica por qué los hombres ascienden una y otra vez a cargos mayores hasta que, invariablemente, alcanzan su máximo nivel de incompetencia. Schuller, exdirector del Centro de Investigación en Educación de la Ocde y un investigador que ha dedicado su vida al tema educativo, quiso dar cuenta del reverso exacto del principio de Peter.

“ ‘El principio de Paula’ es el espejo de ‘El principio de Peter’, libro que vendió cuatro millones de copias porque dio cuenta de un fenómeno que interesa a la sociedad –explica este académico graduado en las universidades de Oxford y Londres–. Pero en 1969 su autor solo pensaba en hombres al hablar de trabajo y hoy la realidad ha incorporado a las mujeres. Yo, que he dedicado casi toda mi vida a la educación de adultos, observé tempranamente que había una diferencia académica entre ambos sexos. A las chicas les iba mucho mejor en el colegio y en la universidad; además, ya como adultas, seguían estudiando mucho más que sus pares hombres”.

Schuller se puso a investigar el mercado del trabajo. Y se dio cuenta de que muchas mujeres, en ejercicio de su profesión, seguían acumulando diplomas y conocimientos, aprendían otros idiomas y competencias.

Observó que la brecha intelectual entre los sexos se agrandaba. “Pero a pesar de que ellas aprendían y sabían más que ellos, esto no se reflejaba en ascensos ni oportunidades. Y, aunque la brecha profesional y económica se iba acortando, sucedía muy lentamente. A diferencia de la brecha de conocimientos, que se agrandaba aceleradamente. Un verdadero contraste”, comenta.

El investigador se acordó entonces de los postulados de ‘El principio de Peter’ y vio que la realidad laboral femenina era su espejo: “Con las mujeres pasaba lo contrario. Ellas, cada vez con más destrezas, eran ascendidas en menor escala y a menor velocidad y, por eso, la gran mayoría nunca alcanzaba su verdadero nivel de competencia. Quedaba debajo de él”.

Los cinco factores claves
A Schuller lo inspiraron sus hijas, Bernadette y Jo-Anna, para buscar las causas (y de alguna manera pensar una solución) de la paradoja que hoy viven las mujeres. Bernadette trabaja en la Royal Opera House y Jo-Anna estudia filosofía. “Ellas no se han topado con el problema aún, pero considero importante que la sociedad tenga un vuelco y las oportunidades laborales surjan según los méritos. Tener dos hijas me sensibilizó”, confiesa el autor. Para él, el fenómeno detrás de ‘El principio de Paula’ es de importancia social y económica porque con esta disparidad, dice, los países están perdiendo parte de su capital humano.

En su libro, el investigador británico identifica cinco factores que considera claves al buscar las razones que dan origen al principio de Paula. Algunos de ellos han sido ampliamente discutidos: por ejemplo, la discriminación que sufren las mujeres en sus lugares de trabajo, que impide o retrasa su ascenso. También, el rol de cuidadoras de padres e hijos que tiene la mayoría, y que se exacerba en el mundo desarrollado por la ausencia de ayuda doméstica. Esa ausencia comienza a observarse también en América Latina. En tercer lugar, un factor psicológico: la falta de confianza en sí mismas de muchas profesionales, que no se postulan a mejores cargos y no intentan una promoción por temor o inseguridad.

“Es muy común que empleadas de alto rendimiento y con cultura prefieran quedarse en su puesto actual y no aspirar a algo superior, por miedo a no cumplir con las expectativas –señala Schuller–. Como sabemos, eso jamás le pasará a un hombre. Ellos piensan: ‘Creo que puedo hacer ese trabajo con creces’, aunque no dispongan de atributos ni para hacer la mitad. Simplemente van adelante”.

Hay una cuarta razón para ‘El principio de Paula’, más sociológica. Tom Schuller registró en las 40 entrevistas hechas para su libro que existe un marcado desfase en el tipo de relaciones sociales dentro de una empresa.

Mientras los empleados tejen desde el principio redes verticales –esto es, se preocupan de conocer y frecuentar a otros hombres en escalafones superiores, con lo cual aprenden a dominar códigos y lenguajes de cargos más altos–, las mujeres solo se relacionan con sus pares en forma horizontal.

“Las redes femeninas son horizontales. Las redes masculinas, justamente porque en los cargos superiores hay más hombres, son siempre hacia arriba. A ellos la comunicación les fluye con sus superiores y, cuando llega el momento de una promoción, ya dominan su lenguaje: esto les otorga una gran confianza en sí mismos”, anota el educador y escritor.

En su opinión, estas cuatro razones para el fenómeno de la disparidad laboral son negativas y la sociedad debería trabajar por reducirlas. Y la quinta causa es la más interesante a sus ojos: “Yo la llamo el factor positivo –dice–. Se origina en la voluntad y en la libertad de las mujeres para escoger.

Por ejemplo, a una profesional le ofrecen una promoción y declina. ¿Por qué? Porque se preguntó si necesitaba el dinero y si quería el estatus que ese nuevo trabajo podría otorgarle. Y ha decidido que no, y con razones de peso: esta empleada goza su actual trabajo, sigue aprendiendo y siente que está en continuo crecimiento. Por eso ha decidido quedarse donde está y ha sido una elección libre. Ese es el quinto factor, el factor positivo. Yo quisiera que hubiera muchos hombres que decidieran así”.

Para este observador, el cambio en el ambiente de trabajo no solo requiere que las mujeres tomen conciencia; también los hombres deben abrir sus ojos. Dice Schuller: “Una de las conclusiones fundamentales de mi libro es que la realidad femenina sufrirá un vuelco solo cuando sus pares masculinos opten por el factor positivo.

Que ellos, voluntariamente, declinen promociones para no correr el riesgo de seguir subiendo hasta tocar su nivel de incompetencia laboral. Esto crearía más espacio para ellas. Al mismo tiempo, potenciaría un equilibrio entre los conocimientos que cada uno tiene y la disponibilidad de cargos. Un equilibrio más justo y virtuoso. Creo que ese día ellos serán más felices”.

Los hombres deberían adoptar un patrón femenino en el trabajo
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Y va más lejos. Según su libro, en el último medio siglo todos los cambios laborales han venido de mujeres. “Primero entraron al mercado laboral, después tomaron un empleo de tiempo completo y, finalmente, trataron de labrarse una carrera. Y pienso que llegó el momento de que los hombres puedan adoptar un patrón femenino: que acepten trabajar medio tiempo, que usen el teletrabajo y, sobre todo, que opten por movidas horizontales y no quieran siempre subir en la escala corporativa”.

Pero el autor sabe a qué se enfrenta. Y, por eso, precisa que la sociedad debe ayudar y erradicar prejuicios, como el de que una persona que trabaja en un esquema discontinuo no lo está haciendo en serio. Se puede ser muy profesional y trabajar medio tiempo, subraya. Lo mismo aplica al teletrabajo.

‘El principio de Paula’ finaliza con la necesidad de buscar soluciones. Schuller sugiere varias. Entre las principales, y más allá de estar vigilantes frente a la discriminación laboral y de buscar un acomodo para el cuidado de menores de edad y ancianos, es necesario que los empleadores creen las condiciones para una consejería continua, a lo largo de toda la vida de sus empleados.

Recuerda que la edad de la jubilación se está retrasando y que “un gran contingente de personas trabaja hasta más allá de los 70 años”. La vida laboral se ha alargado y las empresas deben tomar en cuenta esta realidad. “Cuando una mujer se detiene para formar familia y después regresa al mercado con más de 40 años, estamos hablando de que aún le quedan 30 por delante de actividad profesional. Curiosamente, la mayor brecha salarial se da entre los 40 y los 60 años y es allí donde hay que prestar mayor atención”.

Y remata con una idea que cruza todo su quehacer: “Espero que este libro pueda crear conciencia. Su propósito es originar un debate”.

MARÍA CRISTINA JURADO
El Mercurio (Chile) - GDA

‘Debemos romper el techo de cristal’: Cepal
“Las mujeres debemos romper el techo de cristal mediante la emancipación y la autonomía política, física y económica”, afirma Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En el foro Forbes ‘Mujeres poderosas 2017’, en Ciudad de México, señaló que se tiene que alcanzar la igualdad, pero con titularidad de derechos para ellas, cuya autonomía económica es fundamental, pues representa la verdadera emancipación.

Advirtió sobre la amplia brecha salarial entre hombres y mujeres, que alcanza el 18 por ciento en la región. “Esto no es justo. Tenemos que luchar porque las mujeres reciban el mismo salario que los hombres por un trabajo similar”, dijo.

Finalmente, puntualizó que hay tres ejes de política que se deben aplicar para alcanzar la igualdad: redistribución de los ingresos y del tiempo, que considere la economía del cuidado; romper el silencio estadístico, para visibilizar la situación de las mujeres, y presionar por políticas públicas que resuelvan las brechas de inequidad por sexo.

Fuente: Cepal

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MALECÓN. POR: CARLOS VILLALBA BUSTILLO

MALECÓN. POR: CARLOS VILLALBA BUSTILLO
30 de Julio de 2017 12:00 am. Tomado de www.eluniversal.com

Recuerdo que, en 1958, cuando yo cursaba el último año de bachillerato en el Liceo de Bolívar, mi documentado profesor de Historia de Colombia, don Alejandro Carrasquilla, nos habló, con detalles que desconocíamos sus discípulos, del hundimiento de un galeón, por parte de los ingleses, muy cerca de Cartagena, del cual nadie más volvió a ocuparse, ni los historiadores afamados ni los arqueólogos submarinos, a pesar del valioso cargamento que llevaba adentro con destino a la Península.

Ese olvido duró casi trescientos años, porque apenas en la segunda mitad del siglo XX las autoridades revolvieron el asunto del galeón, y hasta aventureros hubo que se creyeron capaces de establecer las coordenadas e irse al Palacio Presidencial a proponerle al presidente de la República el trasteo del barco a cambio de una jugosa participación en el rescate. No fue tan expedita la pretensión de los audaces buscones, y las especulaciones y las curiosidades abundaban en academias, despachos públicos y corrillos.

La tarea era mucho más ponderosa y compleja. No era para principiantes, ni para ambiciosos sin más equipo que su momentáneo afán de colmar las alforjas. Le correspondió a la institución oceanográfica más grande del mundo, la que más sabe de esas zambullidas investigativas, dar con el galeón San José y asegurarse la opción de compartir con el Gobierno el arsenal de costosas preciosidades sumergidas en el mar profundo. Esa misma institución fue la que descubrió los restos del Titanic hace treinta y dos años.

Tamaña coincidencia me preocupa porque hay historias que se repiten. El legendario don Fernando de Lesseps, por ejemplo, construyó el Canal de Suez y fracasó en el de Panamá. ¿Estará libre la Woods Hole Oceanographic Institution, luego de su hazaña con el trasatlántico accidentado, de un aparatoso fiasco con el galeón San José?
Que el Titanic estaba cuatro mil metros bajo el agua y el San José solo a mil, no importa. Tampoco importa que la metodología del rescate sea la misma, pues con el presidente Santos hablando en las audiencias públicas y proponiendo que las empresas que se sientan capaces de formular ofertas lo hagan rápido, la rebatiña será a muerte por la “exhumación” de una riqueza que no cayó en las arcas de Felipe V.

Anhelo que los programas de computador de los submarinos de la operación, en asocio con los sonares, resulten a pedir de boca, igual que las señales sonoras de unos pings que son básicos para saber si hay o no obstáculos enE el itinerario de la búsqueda.

Por último, si es cierto que la historia del San José saldrá a flote con todos sus secretos, según la versión de Santos, pensemos desde ya en el Leonardo Di Caprio colombiano que encabezará el elenco de nuestra película. Propongo a Óscar Iván Zuluaga.

*Columnista.  carvibus@yahoo.es


CRECIMIENTO DEPARTAMENTAL EN 2016. POR: JAIME BONET

CRECIMIENTO DEPARTAMENTAL EN 2016. POR: JAIME BONET
30 de Julio de 2017 12:00 am. Tomado de www.eluniversal.com

Luego de venir creciendo a unas tasas importantes, el 2016 fue el inicio de la desaceleración de la economía colombiana. El producto interno bruto (PIB) creció 2,0% el año pasado, convirtiéndose en el dato más bajo de la década. Si bien ese valor corresponde el agregado nacional, el resultado no es igual en todo el territorio ya que algunas entidades mostraron desempeños más destacados.

El número de territorios que crecieron fue mayor que el de los que cayeron. Veinticinco entidades territoriales tuvieron tasas de crecimiento positivas y solo ocho cayeron. Los cinco departamentos con mayor incremento los encabezó Bolívar con un aumento del 11,4%, y le siguieron Caquetá (4,8%), Risaralda (4,5%), Atlántico (4,1%), y San Andrés y Providencia (3,6%).

Estos desempeños son el resultado del buen comportamiento de distintos sectores económicos. En Bolívar fue fundamental el aporte de la actividad industrial y los establecimientos financieros; en Caquetá y Risaralda, el mayor dinamismo lo aportó la construcción; en Atlántico contribuyeron la industria, la construcción y los establecimientos financieros; y finalmente en San Andrés fue esencial el avance del sector turístico.

El grupo de los cinco departamentos con mayor descenso en sus economías es liderado, como era de esperarse, por territorios con explotación petrolera: Meta (-6,6%), Casanare (-6,3%), Putumayo (-6,2%) y Arauca (-4,3%). Cierra este conjunto el departamento de La Guajira, que con una caída de -2,4% continúa decreciendo por segundo año consecutivo. Las actividades mineras y de construcción son las que mayor impacto tuvieron en este resultado de la economía guajira.

Dado el tamaño de sus economías, Bogotá, Antioquia, Valle y Santander aportaron más de la mitad del crecimiento nacional. El producto de la capital aumentó 3,0% y aportó 0,52 puntos al crecimiento nacional; Antioquia creció 2,6% y contribuyó con 0,27 puntos; Valle incrementó en 2,7% y ayudó con 0,19 puntos; y finalmente Santander, con un crecimiento bajo (0,3%), contribuyó con 0,13 puntos.

Las expectativas para 2017 no son muy alentadoras. Hay cierto consenso de que el crecimiento nacional estará por debajo del 2,0%. Seguramente esto tendrá nuevamente variaciones regionales. El buen desempeño que al momento muestran la industria de Cartagena y Barranquilla, el turismo en Cartagena, San Andrés y Santa Marta, la producción de carbón en Cesar y La Guajira, y las exportaciones de banano en Magdalena, probablemente le entreguen un mejor resultado al Caribe frente al país.

jbonetmo@banrep.gov.co


EMPLEO EN EL CAMPO Y LA CIUDAD. Por: MAURICIO CABRERA GALVIS

EMPLEO EN EL CAMPO Y LA CIUDAD. Por: MAURICIO CABRERA GALVIS
30 de Julio de 2017 12:00 am. Tomado de www.eluniversal.com

¿Cómo explicar que en una economía frenada que solo crecerá este año un 2%, el desempleo disminuyera de 8,9% a 8,7% en los últimos doce meses? ¿Si cunde el pesimismo entre los empresarios, por qué en ese período hubo 552.000 personas más con empleo? ¿Tienen algo que ver con el proceso de paz?

No cabe la respuesta fácil de que al DANE no se le puede creer porque sus cifras no corresponden a la realidad. Si bien la metodología de la Encuesta de Hogares puede tener falencias y podría mejorar, es la misma metodología aplicada hace años, de manera que si al DANE se le creía cuando reportaba más desempleo, también hay que creerle ahora.

Dos respuestas usuales para explicar esta paradoja son: que hay menos gente buscando trabajo porque se cansaron de hacerlo; y que creció el empleo, pero el informal. La primera no es cierta porque la población dispuesta a trabajar aumentó en 560.000 personas el último año. La segunda es parcialmente cierta porque la mitad de los nuevos empleos generados en el período son “subempleos” en los que la gente no está satisfecha.

Una clave para la respuesta se halla al mirar por aparte el empleo en las ciudades y en el campo, y sobre todo si se separan las 13 ciudades más grandes del país. En estas últimas la tasa de desempleo sí subió de 10,2% a 10,8%, porque aunque se crearon 100.000 empleos nuevos en el año, no fueron suficientes para las 180.000 personas que buscaron trabajo.

En las ciudades intermedias y pequeñas – el 28% de la población- hubo 200.000 personas nuevas en el mercado del trabajo, pero en ellas se crearon la mitad de los empleos nuevos del país, por lo que el desempleo bajó del 10,7% al 9,7%.

En las zonas rurales, donde vive un poco más de la quinta parte de los colombianos, hay una tendencia similar aunque un poco más limitada: se crearon 133,000 empleos y el desempleo bajó del 5,2% al 4,4%.

Se puede aventurar una hipótesis política para explicar comportamientos tan disímiles, y tiene que ver con que la enorme polarización política respecto del proceso de paz que hoy divide hasta las familias es mucho más notoria en las grandes ciudades que en el resto del país.

En las pequeñas ciudades y en el campo es donde fue más intensa la guerra contra las Farc y es donde se ven más rápido los beneficios de la paz. Ya no hay bombas ni tomas guerrilleras, volvió a cultivar el campo y vuelven los turistas, todo lo cual dinamiza las economías locales.


Pero en las grandes ciudades, la gran mayoría de sus habitantes solo vio la guerra por televisión y les duele mucho más las concesiones de la negociación con la guerrilla, que los beneficios del silencio de los fusiles.

lunes, 24 de julio de 2017

La nueva cruzada de Uribe. Por, Fernando Dorado

La nueva cruzada de Uribe

         
20/07/2017
Opinión
(De cómo el "uribismo" se va convirtiendo en un "neo-proto-fascismo").

Cuando Uribe apareció siempre identificó como su enemiga a lo que él llamó la "oligarquía bogotana" (los Samper, Santos, López, etc.) y la acusó de ser connivente, cómplice y "floja" frente a la insurgencia armada.

Después, cuando Uribe derrotó a toda la clase política tradicional (2002), esa oligarquía se le plegó a sus gobiernos (con contadas excepciones de algunos "galanistas") y se alían con él para intentar derrotar a las guerrillas marxistas.

En ese proceso Uribe "olvida" muchas de sus propuestas contra la corrupción y la politiquería. Sale a relucir el narco-paramilitar que había ocultado desde la Gobernación de Antioquia y se muestra como la cabeza política de la mafia.

En 2009 los gringos no avalan su tercera reelección y le dan la orden a la oligarquía colombiana de hacer a un lado a Uribe e iniciar un proceso de paz con las guerrillas porque no están dispuestos a financiar más la lucha contra-insurgente y, además, ya han despejado amplios territorios rurales para sus inversiones.

Así, Santos surge como el reemplazo de Uribe, lo "traiciona", y éste, para sobrevivir políticamente y oponerse al "proceso de paz", se va rodeando de sectores conservadores, clericales, antiguos y nuevos terratenientes, y toda clase de lumpen y gente descompuesta (gente renegada, avivatos, etc.).

Hoy, cuando la lucha contra la guerrilla y contra el "castro-chavismo" no tiene la fuerza que se requiere, Uribe lanza su última estrategia que consiste en volver a plantear la lucha contra la "oligarquía bogotana" pero ahora lo hace desde las toldas de las sectas cristianas de "Tradición, familia y propiedad".

La pelea mediática que lanzó contra el periodista Daniel Samper Pizano tiene ese contenido ideológico. Es su apuesta para estimular y explotar las fibras más reaccionarias y conservadoras (religiosas y moralistas) que están presentes en nuestro pueblo, usando el miedo y la descalificación de los "diferentes".

Hasta ahora ha logrado el objetivo. Todo el establecimiento, los periodistas y algunos despistados han caído en su trampa. Intentará identificar a todos los que no están con él como los enemigos de la "patria", aliados del "castro-chavismo", y usará la calumnia, la sospecha y la mentira para fortalecer un neo-proto-fascismo que es su última carta para sobrevivir políticamente.

Los libre-pensadores, liberales, comunistas, progresistas, ateos, homosexuales, los "diferentes", serán objeto de su ataque, en donde los "cristianos" de todas las iglesias serán su punta de apoyo y tratará de dividir al país en torno a los temas que ya utilizó para ganar en el plebiscito del 2 de octubre pasado (aborto, matrimonio homosexual, legalización de la marihuana y drogas, educación religiosa, etc., etc.).

La "alianza anti-corrupción" no puede desviar su camino. Al lado de su principal bandera hay que posicionar temas como la recuperación del aparato productivo, la generación de empleo digno, la defensa del medio ambiente, salud y educación, y para ello se necesita unidad y claridad.

Frente a la estrategia "uribista" se requiere mucha creatividad y cierta frescura irreverente. Hay que ridiculizar inteligentemente a Uribe, sacarlo de su terreno moralista, descontrolarlo con humor y alegría, no caer en sus trampas mediáticas.

Todo en él es pose, apariencia, provocación, astucia y malicia. Y tiene asesores, dinero y experiencia para hacerlo. ¡Pilas!

Popayán, 20 de julio de 2017

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado




http://www.alainet.org/es/articulo/186946

Impactos de las empresas transnacionales en los derechos humanos. Por, Luis Hallazi Méndez

Impactos de las empresas transnacionales en los derechos humanos

         
20/07/2017
Análisis
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El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas emitió los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos en junio del 2011; además decidió establecer un Grupo de Trabajo empresas y derechos humanos, compuesto por cinco expertos independientes elegidos por un periodo de tres años con el mandato de promover la implementación de dichos principios; se estableció también un Foro donde anualmente se discutirían tendencias y desafíos en la implementación de los mismos. Dos de los expertos del Grupo: Michael K. Addo y Dante Pesce están de visita oficial por primera vez en Perú [1], tras una invitación del gobierno peruano.

Sin duda, cada vez es más visible el impacto negativo de las empresas transnacionales sobre los derechos humanos en el mundo entero. El 2005, el Secretario General de las Naciones Unidas, encargó al profesor John Ruggie profundizar al respecto, lo que trajo como resultado en el 2008 el marco de “Proteger, Respetar y Remediar”; sobre estos tres pilares se desarrollan los treinta y un (31) Principios Rectores que rigen este instrumento [2].

El primero está relacionado a la obligación del Estado de proteger los derechos humanos mediante el desarrollo de políticas públicas adecuadas y regulaciones que garanticen derechos fundamentales; el segundo es la responsabilidad empresarial de respetar los derechos humanos lo que significa que las empresas deben actuar con debida diligencia[3] para evitar infringir los derechos de terceros y enfrentar los impactos adversos en los que están involucrados y el tercero es la necesidad de buscar el mayor acceso posible por parte de las víctimas a una remediación efectiva que pueda ser judicial o extrajudicial.

En el Perú ponernos a pensar en base a estos tres pilares: Proteger, Respetar y Remediar,  es simplemente chocarnos con una devastadora realidad. Podemos analizar una gama diversa de casos de cómo es la relación de las empresas con los derechos humanos y evidenciaremos que en su gran mayoría ni el Estado protege, ni las empresas respetan y peor aún, en caso de violaciones de derechos ninguno de los dos remedian a las víctimas.

Remitámonos a la situación actual, donde el Estado los últimos cinco años, tanto en el gobierno de Ollanta Humala como en el actual del presidente Pedro Pablo Kuczynski, ambos, han tenido un política agresiva de promoción de la inversión a través de la creación, modificación y derogación de normas jurídicas que flexibilizan procedimientos para el acceso a tierras o debilitan requisitos ambientales; que finalmente colisionan con el marco de protección de derechos humanos, ejemplo de ello es la Ley 30230 o el Decreto Legislativo 1333 recientemente derogado. Esto evidencia que el Estado está lejos de proteger los derechos humanos, sino al contrario realiza acciones concretas que terminan debilitando estándares mínimos de protección de derechos.

Vayamos al ámbito de las empresas que reunidas en gremios empresariales como es el caso de la CONFIEP han ido generando una opinión pública y presión gubernamental que muchas veces es contraría a los derechos humanos. Un caso concreto fue la resistencia a respetar el derecho humano a la consulta previa en actividades mineras, incidiendo en el Estado para que las poblaciones de comunidades campesinas no sean consultadas bajo la excusa de no ser pueblos indígenas [4]. Esta oposición e incidencia directa y pública también  han estado detrás de los cambios normativos denominados “paquetazos”, donde la CONFIEP ha cumplido un rol predominante en generar una corriente de opinión que no toma en cuenta la debida diligencia en los cambios normativos que promueve.

Por otro lado, hay muchos casos en los cuales habiendo habido violación de derechos por parte de empresas o Estado; estás la mayoría de veces no han reparado a las víctimas, un caso con más de 40 años de contaminación petrolera y sin remediación hasta el día de hoy es el de las comunidades de las cuatro cuencas en Loreto; así como este caso se pueden encontrar diversas violaciones contra el derecho a la tierra y territorio; al derecho a la consulta y el consentimiento previo; a un medio ambiente sano; impactos negativos a la salud de los pueblos indígenas. Esto nos lleva a concluir que los Principios Rectores no consideran de manera explícita los derechos diferenciados de los pueblos indígenas.

Más allá de eso los Principios Rectores son actualmente insuficientes para controlar los impactos que las empresas transnacionales están teniendo sobre los derechos humanos y específicamente sobre los pueblos indígenas. Debemos saber que estos principios no son un instrumento jurídico y por tanto no crean obligaciones legales internacionales para las empresas, de la misma manera los principios son débiles con respecto a las obligaciones del Estado, ya que no están ancladas en tratados internacionales. La aplicación de los principios apelan a la voluntariedad de las empresas y estas a su vez prefieren autoregularse a través de sus códigos de ética. Sin embargo el 2014 el Consejo de Derechos Humanos aprobó la resolución presentada por Ecuador y Sudáfrica que busca iniciar negociaciones a nivel mundial para el establecimiento de un instrumento de cumplimiento obligatorio para que las empresas transnacionales respeten los derechos humanos a escala global, aunque hasta ahora no haya muchas noticias al respecto.  

Lo cierto es que para vigilar el cumplimiento de estos principios, dos de sus miembros del Grupo de Trabajo sobre empresas y derechos humanos, están de visita oficial al Perú, visita que concluyo el 19 de julio, tras 9 días de reunirse con empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil; en este último caso hubo un espacio donde se pudo presentar diversos casos vinculados a vulneraciones de derechos en actividades mineras, de hidrocarburos, agroindustriales, infraestructura, consulta previa, vulneraciones por parte de la empresa a defensores de derechos y violaciones  de los derechos laborales. Para junio del 2018 se espera el informe oficial y final con sus conclusiones y recomendaciones  presentadas ante el Consejo de Derechos Humanos.

Mientras tanto, esperemos que el Grupo de Trabajo sobre empresas y derechos humanos recomiende a las empresas nacionales y transnacionales que sus acciones relacionadas a la incidencia y la gestión de sus intereses (lobbies) no vulnere, ni debilite el marco de protección de derechos humanos. De la misma manera se recomiende al Estado, sea al poder ejecutivo o poder legislativo, que sus acciones legislativas en la promoción de las inversiones privadas y públicas no vulnere, ni debilite el marco de protección del derecho internacional de los derechos humanos.

Notas



[3] La debida diligencia es el proceso comercial mediante el cual las empresas identifican activamente, previenen, mitigan y rinden cuentas sobre como manejan y abordan sus impactos negativos potenciales y actuales sobre los derechos humanos.


Luis Hallazi Méndez es abogado y politólogo, investigador en derechos humanos. luis.hallazi@gmail.com
http://www.alainet.org/es/articulo/186940