lunes, 6 de mayo de 2019

Ecología en fragmentos: todo está relacionado con todo. Por, Leonardo Boff

Ecología en fragmentos: todo está relacionado con todo

Opinión
06/05/2019
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 La ecología se ha transformado en el contexto general de todos los problemas, proyectos oficiales y privados. A ella está ligado el futuro de nuestro planeta y de nuestra civilización. De donde se deriva su importancia ineludible. O cambiamos de manera de habitar la Casa Común o podemos conocer situaciones ecológicas y sociales dramáticas, dentro de no mucho tiempo. Aquí van fragmentos de un discurso ecológico, parte de un Todo más grande y vasto.

1. La irracionalidad de nuestro estilo de vivir

El modelo de sociedad y el sentido de la vida que los seres humanos han proyectado para sí, por lo menos en los últimos 400 años, están en crisis.

Este modelo nos hacía creer que lo importante es acumular gran número de medios de vida, de riqueza material, de bienes y servicios a fin de poder disfrutar de nuestro corto paso por este planeta.

Para realizar este propósito nos ayudan la ciencia que conoce los mecanismos de la naturaleza y la técnica que hace intervenciones en ella para beneficio humano. Se ha procurado hacer eso con la máxima velocidad posible.

En definitiva, se busca el máximo beneficio con el mínimo de inversión y en el tiempo más breve posible.

El ser humano, en esta práctica cultural, se entiende como un ser sobre las cosas, disponiendo de ellas a su gusto, nunca como alguien que está con las cosas, conviviendo con ellas como miembro de una comunidad mayor, planetaria y cósmica.

El efecto final y triste, solamente ahora visible de forma innegable, es el que se expresa en esta frase atribuida a Gandhi: “la Tierra es suficiente para todos, pero no para los consumistas”.

Nuestro modelo civilizatorio es tan absurdo que, si los beneficios acumulados por los países ricos se generalizaran a los demás países, necesitaríamos otras cuatro Tierras iguales a la que tenemos.

Ello muestra la irracionalidad que este modo de vivir implica. Por eso el Papa Francisco en su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común” pide una radical conversión ecológica y un consumo sobrio y solidario.

2. La naturaleza es maestra

En momentos de crisis civilizatoria como nuestra es imperioso consultar a la fuente originaria de todo: la naturaleza, la gran maestra. ¿Qué nos enseña?

Ella nos enseña que la ley básica de la naturaleza, del universo y de la vida no es la competición, que divide y excluye, sino la cooperación, que suma e incluye.

Todas las energías, todos los elementos, todos los seres vivos, desde las bacterias y los virus hasta los seres más complejos, estamos todos inter-retro-relacionados y, por eso, somos interdependientes. Uno coopera con el otro para vivir.

Una red de conexiones nos envuelve por todos los lados, haciéndonos seres cooperativos y solidarios. Queramos o no, esta es la ley de la naturaleza y del universo. Y gracias a esta red de interdependencias hemos llegado hasta aquí.

Esa suma de energías y de conexiones nos ayuda a salir de las crisis y a fundar un nuevo ensayo civilizatorio. Pero nos preguntamos: ¿somos suficientemente sabios para hacer frente a situaciones críticas y responder a los nuevos desafíos?

3. Todo está relacionado con todo

La realidad que nos rodea y de la cual somos parte no debe ser pensada como una máquina sino como un organismo vivo, no como constituida de partes estancas, sino como sistemas abiertos, formando redes de relaciones.

En cada ser y en el universo entero prevalecen dos tendencias básicas: una es la de autoafirmarse individualmente y otra la de integrarse en un todo mayor. Si no se autoafirma corre el riesgo de desaparecer. Si no se integra en un todo mayor, corta la fuente de energía, se debilita y puede también desaparecer. Es importante equilibrar estas dos tendencias. En caso contrario caemos en el individualismo más feroz –la autoafirmación– o en el colectivismo más homogeneizador – la integración en el todo. Por eso siempre tenemos que ir y venir de las partes al todo, de los objetos a las redes, de las estructuras a los procesos, de las posiciones a las relaciones.

La naturaleza es, pues, siempre co-creativa, co-participativa, ligada y re-ligada a todo y a todos y principalmente a la Fuente Originaria de donde se originan todos los seres.

4. Desde el comienzo está presente el fin

El fin está ya presente en el comienzo. Cuando los primeros elementos materiales después del big bang empezaron a formarse y a vibrar juntos, ahí se anunciaba ya un fin: el surgimiento del universo, uno y diverso, ordenado y caótico, la aparición de la vida y el irrumpir de la conciencia.

Todo se movió y se interconectó para dar inicio a la gestación de un cielo futuro, que empezó ya aquí abajo, como una semillita, y fue creciendo y creciendo hasta acabar de nacer en la consumación de los tiempos. Ese cielo, desde el comienzo, es el propio universo y la humanidad llegados a su plenitud y consumación.

No hay cielo sin Tierra, ni Tierra sin cielo.

Si es así, en lugar de hablar de fin del mundo, deberíamos hablar de un futuro del mundo, de la Tierra y de la Humanidad que entonces serán el cielo de todos y de todo. 

2019-05-05




https://www.alainet.org/es/articulo/199676

Defendemos la paz: participación social en acción. Por, Alejo Vargas Velásquez

Defendemos la paz: participación social en acción

Opinión
06/05/2019
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Acto de desmovilización de las FARC
Foto: ONU
La disputa –por supuesto no violenta- por lograr que no se eche atrás lo alcanzado en el Acuerdo de terminación del conflicto armado con las FARC, todo indica que se prolongará durante este cuatrienio. Bueno, así como hay sectores interesados en tratar de desbaratar lo que se acordó y firmó, también hay otros sectores en la sociedad colombiana, interesados en defender esos Acuerdos a los cuales se comprometió el Estado colombiano. Y por supuesto los llamados ‘pactos’ que propone el Presidente Duque parece que no pasaran de ser retórica, porque obviamente no van a aceptarlos sus contradictores políticos, que sería con quienes habría que hacerlos. Y el primero y fundamental sería el de respetar e implementar los Acuerdos de terminación del conflicto con las FARC.

En esa controversia política se han venido estructurando diversos grupos de ciudadanos. Pero alrededor de la oposición a las objeciones presidenciales a la JEP y al trámite del Plan Nacional de Desarrollo y los compromisos que deben reflejarse allí con el Acuerdo de Paz, se fue conformando y acudiendo a las redes sociales, un grupo de ciudadanos diversos y plural que se denominó ‘Defendemos La Paz’ (DLP), donde fueron confluyendo dirigentes mujeres y hombres, políticos de diversas agrupaciones, congresistas, dirigentes sociales, académicos, ex negociadores de los Acuerdos tanto del Gobierno como de las FARC, víctimas del conflicto armado, periodistas, empresarios, miembros de diversas iglesias, columnistas, dirigentes indígenas y de las comunidades afros, en fin, una muestra muy cercana de la rica diversidad de nuestra sociedad.

El primer pulso se ganó, porque el Congreso, negó las objeciones presidenciales, en Cámara de Representantes por 110 contra 44 y en Senado por 47 contra 34; la Corte Constitucional tomará la decisión que corresponde en derecho. Ahora, la necesidad de que se adelanten acciones ciertas y eficaces –no simplemente retóricas- para proteger a los líderes sociales y a los reincorporados de las FARC, se ha planteado como otro campo de preocupación y convergencia.

Se fue estableciendo una estrecha y novedosa relación horizontal entre sociedad y representantes políticos, se les nutrió de iniciativas, propuestas, sugerencias y se debatieron, se elaboraron y discutieron pronunciamientos públicos, se animó a la bancada congresional, tanto de Cámara de Representantes como de Senado de la República, amiga de honrar y defender los Acuerdos de Paz y sin duda se logró de esa manera que nuestros congresistas de ‘Defendemos la Paz’ contaran con un acompañamiento múltiple y diverso para lograr, dentro del marco de la legalidad, la defensa de los compromisos acordados para terminar el conflicto con FARC. También se promovieron y realizaron movilizaciones sociales y se comenzó a establecer capítulos regionales de ‘Defendemos La Paz’. Y todo esto, sin que existan jerarquías ni jefaturas, sino dentro de un gran respeto y escuchando los argumentos es como se han venido construyendo los consensos.

No hay duda que ‘Defendemos La Paz’ se está convirtiendo en un actor social y político de relevancia nacional –no significa que se va a convertir en un partido político, eso no está en la perspectiva de nadie-, pero sí en un espacio permanente de convergencia de los amigos de la paz y que están convencidos de la defensa de los acuerdos de paz y los aspectos derivados, en relación con su implementación, que son un compromiso de país el cual nos convoca y nos lleva a adelantar acciones para incidir en las políticas públicas, en la Sociedad y el Estado.

- Alejo Vargas Velásquez es Profesor de la Universidad Nacional, Colombia.


https://www.alainet.org/es/articulo/199670

El Plan del avestruz para el agro. Por, Héctor Mondragón

El Plan del avestruz para el agro

Opinión
06/05/2019
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La principal característica del plan de desarrollo del gobierno de Duque para el sector agropecuario es su negativa a ver o mencionar tanto los principales problemas estructurales, como los graves problemas concretos del sector.

Así, a pesar de que dice que sólo 37 de cada 100 familias rurales tiene acceso a tierra sea como propietario, poseedor, arrendatario o aparcero, no trata sobre la creciente concentración de la propiedad y aunque refiere que el 13% del suelo del país está subutilizado, no cuenta que es la gran propiedad la que desperdicia ese suelo agrícola.

No trata como objetivo la soberanía alimentaria, porque dada la subordinación a los llamados tratados de libre comercio, no menciona que Colombia importa cada vez más alimento, causando grandes pérdidas a los productores locales.

Es escandaloso que no hable francamente de los graves problemas económicos de la caficultura ante la caída del precio internacional. Se esperaría que un plan de desarrollo priorizara este tema, en vez de meter la cabeza en tierra como el avestruz, mientras propone exportar “48 productos” más.

El plan reconoce que el 54,6% de las unidades productivas carece de asistencia técnica y sí menciona la necesidad de innovación tecnológica y hasta de la ayuda o da incentivos al productor para fomentarla, pero oculta que se necesita una inversión grande y continua del estado, con uno o más institutos científicos agropecuarios para la generación con los agricultores de tecnología propia para las condiciones del país. Sin esto no exportaremos 48 productos más.

Colombia podría, por ejemplo, exportar castañas y jugo de marañón. Es hasta extraño que no lo haya hecho. Vietnam que no lo producía es hoy el segundo exportador después de Brasil. Pero se necesita un esfuerzo de agronomía organizada con los productores, de adaptación y mejoramiento de variedades y eso el estado colombiano se niega a hacerlo desde hace años.

En cambio, se tapa los ojos ante la piratería genética:

Las personas naturales o jurídicas., nacionales o extranjeras, que a la entrada en vigencia de la presente ley hayan realizado o se encuentren realizando actividades de investigación con fines de prospección biológica, que contemple acceso a los recursos genéticos y7o sus productos derivados sin contar con la autorización del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible MADS, tendrán dos años a partir de la entrada de la presente ley, para solicitar ante dicha entidad el Contrato de Acceso a Recursos Genéticos y sus productos derivados.

El encubrimiento del saqueo genético es la otra cara de la moneda de la ausencia de generación de tecnología propia y apropiada.

Además encubre el plan también la relación entre el conjunto de la problemática agraria y el problema de los cultivos ilegales, los cuales migran de un lugar a otro del país durante cuatro décadas, con o sin glifosato, con o sin guerra, pero siempre con miseria, deforestación y violencia.

El plan dispone entonces las inversiones con determinados objetivos que evaden los grandes asuntos. Por ejemplo, ante el problema de falta de tierra, el objetivo es “titular”, nunca redistribuir, olvidando que en la práctica de los últimos años titular se convirtió en acaparar baldíos.

El plan se propone pasar de 33 mil a 91 mil productores beneficiados con “estrategias de inclusión productiva” y especialmente, lograr que 550 mil productores sean atendidos con. “extensión agropecuaria” (acceso a tecnologías, capacitación y otros servicios de apoyo productivo).

Aunque sean insuficientes estas metas, resultaría interesante que se dedicaran recursos suficientes para estos objetivos. Las inversiones provendrán del llamado “Pacto por el emprendimiento”, en la sección “Campo con progreso: una alianza para dinamizar el desarrollo y la productividad de la Colombia rural”, que contará con 11,6 billones de pesos más 2 billones del plan de paz.

De modo que de los mil billones de pesos (más 37 del plan de paz), a los campesinos les corresponderán como máximo 13,6, parte de los cuales irá para otros sectores de productores rurales. De cada mil pesos menos de 13 serán para la economía campesina. Mientras, los presupuestos de seguridad, guerra y guerra contra las drogas siguen inflados.

Hay sí otras inversiones importantes para el sector rural, correspondientes al “Pacto por la equidad de oportunidades para grupos indígenas, negros, afros, raizales, palenqueros y rom”. Son 10 billones para programas de los pueblos indígenas y 19 para las comunidades negras. Hemos visto los grandes paros cívicos del Chocó y Buenaventura y la Minga. Han tenido que luchar mucho por esto.

Pero ello no oculta en nada el gigantesco vacío de la inversión necesaria para levantar el sector agropecuario colombiano, recuperar la soberanía alimentaria, revivir la economía de los campesinos de la zona cafetera y exportar más productos.

El plan aprueba como novedad un tipo de Seguro Agropecuario, modalidad que podrá ser tomada por cualquier persona natural o jurídica” para proteger la totalidad o parte de las inversiones agropecuarias financiadas con recursos provenientes del sistema nacional de crédito agropecuario o con recursos propios del productor”. Quien compre este seguro tan necesario para todo agricultor ante las eventualidades del clima, las catástrofes y el mercado, podrá recibir un “incentivo”. Nuevamente el problema será de insuficiencia presupuestal para subsidiar a los que menos tiene para pagar.

El plan se compromete con “beneficiar” agricultores con la agricultura por contrato. Nada novedoso. Hace mucho la practicaban las tabacaleras y cualquier día pararon de comprar. También hubo agricultura por contrato para las fábricas de salsa de tomate, pero un día decidieron importar. El caso más importante y exitoso fue el de las cervecerías comprando cebada durante décadas, un día dejaron de contratar e importaron; después quisieron y quieren comprar de nuevo, pero los campesinos especialistas se arruinaron hace 15 años y se fueron a las ciudades. Se necesita que el campesino no sea un mero objeto mano de obra de los contratos, que sean sujetos que puedan construir sus propias empresas.

Es claro que el plan no reconoce el papel fundamental de la economía campesina, familiar y comunitaria. Menciona la palabra campesino solamente en un programa importante, cuando se refiere a los acuerdos de manejo ecológico con la población habitante de áreas protegidas.

Evadir la condición campesina es propio de un gobierno que se negó a votar a favor de las Declaración de los Derechos de los Campesinos y las Campesinas aprobada por mayoría por la Asamblea general de la ONU el 17 de diciembre de 2018. Es a partir de la exigencia de que el gobierno de Duque firme y cumpla está declaración, que la agricultura colombiana puede reivindicar un nuevo camino.



https://www.alainet.org/es/articulo/199663