lunes, 11 de marzo de 2019

Reflexiones complementarias sobre cultivos ilícitos. Por, Alejo Vargas Velásquez 11/03/2019

Reflexiones complementarias sobre cultivos ilícitos

Opinión
11/03/2019
Esta semana fuimos ilustrados los colombianos en el debate adelantado en la Corte Constitucional, acerca de las posiciones sobre cómo terminar con los cultivos de uso ilícito –ningún cultivo es ilícito per se, sino el uso que se hace de ellos-.

Quisiera señalar que no hay duda que son un problema de seguridad, de daño ambiental, de política exterior y de estímulo a comportamientos criminales, la presencia creciente de estos cultivos –especialmente de coca-; sobre esto no hay mayor debate, en la mayoría de los colombianos. La controversia surge es acerca de porqué se siembran los mismos y cómo enfrentar su erradicación y/o sustitución. Sobre lo primero, las tesis son que fueron importadas de otros países andinos por grupos de traficantes y así Colombia pasó de ser un país de procesamiento y transporte de la pasta de coca, para convertirse en país productor -acá se aprovechó la ausencia del Estado en múltiples espacios del territorio nacional, especialmente en zonas de colonización-. Otra interpretación dice que en algunas zonas, hasta donde llegó la influencia del imperio incaico, la expansión del cultivo de coca estuvo ligado a prácticas culturales –esto podría ser válido para ciertas zonas del sur del país donde hay presencia de comunidades indígenas-.

El debate sobre cómo erradicar los mismos se mueve en dos grandes ejes, en la medida en que se han convertido por acción de los traficantes en fuente de financiación de actores ilegales, incluidos los actores armados del conflicto interno, pero también de otros actores criminales se ha convertido en un problema de seguridad pública. El primer eje considera que se debe acudir a una erradicación forzosa, obligatoria, utilizando ya sea métodos manuales o incluyendo la utilización de productos químicos como el glifosato –por aplicación focalizada o por medio de aspersión aérea-. El otro eje plantea que se debe acudir a procesos de concertación con las comunidades y los cultivadores para que se realice una sustitución voluntaria, con el apoyo económico del Estado y con programas de sustitución, llamados comúnmente como de ‘desarrollo alternativo’. El Acuerdo de La Habana entre el Gobierno Nacional y las FARC prioriza esta última alternativa. Existen argumentos de orden económico, social, de seguridad, esgrimidos a favor y en contra de ambas opciones.

Pero hay un elemento fundamental a introducir: la necesidad del control estatal del territorio. La ausencia del Estado en muchos territorios es lo que permitió históricamente el desarrollo de estos cultivos de uso ilícito. Realmente se trata es de construir Estado en esos territorios, que es algo que va más allá de presencia de Fuerza Pública, es también presencia de la dimensión civil del Estado –justicia, educación, salud, mecanismos de convivencia- y presencia de inversión de capital privado que genere empleo y trabajo; sólo así se puede construir legitimidad en relación con el Estado, que es el almendrón de la eficacia y eficiencia del mismo. No es en zonas de presencia del Estado en los cuales estos cultivos se han sembrado y han permanecido. Igualmente, si no hay un control del Estado en los territorios, independiente del método utilizado para la erradicación y/o sustitución, es altamente probable que vuelvan a darse re-siembras de dichos cultivos o siembras en nuevas áreas.

Más allá de los métodos usados para la sustitución y/o erradicación -probablemente una mezcla de los mismos- que sirven para mostrar resultados de corto plazo, la prioridad es la estrategia de construir Estado en esos territorios, en lo cual pueden tener un rol importantes los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial – PEDETs-.

Alejo Vargas Velásquez
Profesor Universidad Nacional

https://www.alainet.org/es/articulo/198630


El gobierno quiere guerra, pero el pueblo pide paz. Por, Manuel Humberto Restrepo Domínguez 11/03/2019

El gobierno quiere guerra, pero el pueblo pide paz

Opinión
11/03/2019
Nada más peligroso para la estabilidad, la paz y la democracia internacional, que un presidente del tipo Trump, cuyas decisiones son a la medida de sus preocupaciones personales diarias y su discurso anuncia todo lo contrario a la paz, la democracia y la estabilidad. Sus apreciaciones triviales son convertidas a hipótesis exentas de validación técnica y política, inclusive para definir quién debe vivir o morir en el planeta, sin que las muertes de inocentes o implicados, cuenten siquiera como daño colateral.

Lo que dice es noticia que se transforma en capital y cifras a su favor. Pero así ha sido en la América gringa desde el fin del genocidio de sus más de 12 millones de indígenas, asesinados por sus propios compatriotas y que refleja consecuencias en los casi 55 millones de hispanos inmigrantes, tratados y maltratados hoy como infrahumanos. Siempre ha ocurrido una distorsionada mezcla de derechos humanos y economía, con expresión en que solo es digno de ser tratado como humano aquel que tiene propiedad y riqueza que le otorgan libertad y son su fuente de honor y respeto. Trump, es eso, un hombre libre, un propietario al que “su américa” le consiente todo, siempre que ocurra afuera.

Pero la otra América, la del sur, es distinta, diversa, a pesar de múltiples genocidios, forjó su libertad por cuenta propia, con resistencias y rebeldías y no por efecto de ninguna ley de abolición. Ese es su secreto para enfrentar los nuevos vientos de guerra alentada por Trump y conducida por su club de gobernantes del sur, que reinventan la seguridad nacional y la caduca guerra fría para llevar al horror. A los pueblos del sur, sus organizaciones políticas y sociales, estudiantes, campesinos, trabajadores, les queda por única opción impedir, movilizar, resistir y oponerse a caer otra vez en la ruta de la muerte ya mil veces ya padecida.

Nadie más que él, el pueblo (no el Estado) sabe que después de otra nueva guerra, sea interna o entre países, nada, absolutamente nada, quedaría intacto. Nada absolutamente nada, volvería a ser como antes. Quedarán miles de lisiados de todos los lados, cuerpos putrefactos botados en los caminos, riqueza perdida, bosques arrasados, aguas contaminadas, puentes, acueductos, infraestructuras y ciudades enteras destruidas, con migrantes no para compadecerlos si no para perseguirlos y liquidarlos.

Que nadie espere una guerra regular, pactada, limpia, con reglas, justa, lineal, con arqueros y caballeros. Sería asimétrica, letal, con mercenarios (contratistas), criminales de oficio, francotiradores, hackers, paracos y drones y el terror detonaría donde menos se espera, no en las fronteras, si no en céntricas calles, autopistas y mercados. Se extenderían el hambre, la peste, las enfermedades y la maldad. Los señores de la guerra probarían sus armas de todo tipo, químicas, biológicas y atómicas, que desprendan la piel y desintegren todo menos el odio. En presente otra guerra, traerá miseria, humillación y sufrimiento para unos y otros, por orden de oficiales, psicópatas y parapolíticos. La internet dejará de funcionar y, cajeros, sistemas eléctricos y de interconexión quedarán fuera de servicio. A veces de tanto dolor, la gente olvida lo que deja la guerra y enajenada clama y vitorea al presidente y a sus ministros y áulicos, cuando presentan informes semanales exponiendo cifras y cadáveres. En la guerra la inteligencia es sometida al arbitrio de los más perversos y la poesía y el arte son tratados como escombros, así ocurre siempre.

No es posible aceptar entonces que por voluntad de Trump, se quiera destruir a la América del Sur, y borrar para siempre el legado de Bolívar, justo en el año del bicentenario de independencia. La trampa del gobierno para reconducir a la guerra es hacer creer que hay dos américas en el sur, una orientada por el socialismo, a la que hay que destruir y otra por el capitalismo a la que se debe salvar. América del sur, es una sola que se niega a ser el botín de los impacientes dueños del capital, que no logran consolidar su segunda conquista de despojo y exterminio. En medio de este panorama el gobierno de Colombia, aupado por su partido, pide amontonar los muertos adentro y repartir fórmulas de salvación afuera, son consecuentes, porque son el gobierno del No, las negaciones a la vida, a la memoria y a la paz y en su patio corrupción, desigualdad, inequidad y violencia, florecen al vaivén de una creciente economía para pocos y derechos humanos recortados para muchos. Así que sí el gobierno del No, quiere guerra y sepultar con ella el acuerdo de paz, la JEP y la comisión de la verdad que no la haga y si la hace que no sea ni en nombre del pueblo, ni con sus hijos en las trincheras.

Colombia está siendo irresponsablemente reconducida hacia la guerra, por un gobierno, que a la manera de una junta administra los negocios comunes de toda la burguesía y hace de la dignidad personal un simple valor de cambio. Paulatinamente ha sustituido, mediante leyes y recortes sociales, las libertades humanas, por la libertad de mercado y reducido a cada persona, medico, abogado, ingeniero, maestro, científico, obrero, campesino o artesano a la mera condición de servidumbre asalariada, enfrentados a una realidad sin oportunidades, sin trabajo, sin estabilidad, sin un futuro previsible de bienestar y felicidad, fértil para crear hábitos de indiferencia, intolerancia y violencia que ahonden el imaginario de que todo podría ser peor y que mejor nos ira con otra guerra.

Ese poder, esa manera de gobernar, ha sabido destruir las bases del estado de derecho, acomodar miedos, borrar la memoria de su tragedia, negar los hechos y recuperar la efervescencia de los odios que refrescan las condiciones para usar las armas contra quien sea, adentro o afuera. La guerra es su instrumento de producción más importante, de ella hacen depender las relaciones económicas y todas las relaciones sociales en su beneficio. El partido de gobierno lo tiene calculado, sabe que sin guerra no puede existir y tiene claro que para sobrevivir y ganar elecciones necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Y así lo hace, toca las fibras íntimas, acude al secreto, la moral, la cizaña, el rumor, el chisme, redescubre pasiones, crea intercambios e interdependencias entre regiones y grupos sociales e impide que la producción intelectual de la nación se convierta en patrimonio común de todos. Ha sometido al estado de derecho, como Trump, al libre arbitrio de sus impulsos de poder hegemónico. No hay fórmulas para salir de este encierro, solo existe la necesidad vital de construir la salida en colectivo y obligatoriamente más temprano que tarde.


https://www.alainet.org/es/articulo/198634

lunes, 4 de marzo de 2019

Breve introducción a la edición en lengua inglesa de las Obras completas de Rosa Luxemburg. Por, Peter Hudis 03/03/2019

Breve introducción a la edición en lengua inglesa de las Obras completas de Rosa Luxemburg

El interés en la vida y obra de Rosa Luxemburg ha ido aumentando de modo significativo en años recientes, como atestiguan varios estudios con extensión de libro acerca de su obra, así como numerosos ensayos, capítulos de libro y ponencias en congresos que exploran su legado en relación con debates que tienen continuidad en la teoría socialista, el feminismo, la teoría postcolonial y la economía política marxista. Ello se debe en buena medida al surgimiento de una nueva generación de activistas y teóricos socialistas que andan a la busca de recursos para contribuir al desarrollo de una alternativa emancipatoria al capitalismo. Conforme la lógica del capitalismo coloniza cada vez más campos de la vida cotidiana, poniendo en riesgo la sostenibilidad misma de la vida en este planeta tal como la conocemos, la necesidad de una alternativa emancipatoria viable se vuelve más apremiante que nunca. Renombrada tanto por su oposición y sus críticas al reformismo, así como a las variantes autoritarias-estatistas del socialismo, Luxemburg tiene mucho que decir a quienes buscan un nuevo comienzo revolucionario en el siglo XXI.
Pero resulta muy difícil evaluar de modo crítico, y no digamos ya hacerse con las ideas de un pensador, sin tener acceso a todas sus obras. Luxemburg, que fue una de las autoras más prolíficas de la tradición socialista, creó un corpus enorme y de múltiples dimensiones de textos de los que durante muchos años no se ha podido disponer en toda su extensión. Aunque Annelies Laschitza, renococida especialista en Luxemburg, llevara a cabo hace varios decenios la edición alemana de sus obras completas (las Gesammelte Werke, publicadas por la editorial Dietz Verlag en Berlin), sólo en los últimos cinco años se han descubierto y publicado 2.000 páginas adicionales de textos suyos anteriormente sin publicar como volúmenes suplementarios. Entretanto, varios miles de páginas adicionales originalmente redactadas en polaco están todavía por publicar incluso en alemán.
Para el mundo de habla inglesa, la falta de acceso al conjunto completo de sus textos resulta  bastante más llamativa. Pese a que sus principales obras políticas (como Reforma o revoluciónHuelga de masas, partido y sindicatos La revolución rusa) están disponibles hace tiempo, decenas de ensayos y discursos, y centenares de artículos están todavía por traducir. Una de sus obras más importantes de teoría económica— Introducción a la economía política — sólo está disponible en inglés desde hace unos pocos años (en el Volumen I de The Complete Works of Rosa Luxemburg). Por ende, aunque las cartas de Luxemburg han sido durante mucho tiempo fuente de atracción para aquellos a los que convoca su temperamento personal y político, menos del 20 % del total de su correspondencia se ha vertido al inglés. En resumen, al menos dos tercios del volumen total de su obra quedan fuera del alcance del lector anglófono.
Con el fin de colmar este vacío, Verso Books (en colaboración con la Rosa Luxemburg Stiftung y  la Dietz Verlag) está publicando las  Obras completas de Rosa Luxemburg en inglés. Constarán de todo lo que escribió: libros, ensayos, artículos, discursos, manuscritos y cartas. Buena parte del material se ha descubierto sólo en años recientes y/o se ha identificado como escrito por ella (sus artículos de periódico iban a menudo sin firmar). Los materiales que ya existían anteriormente en inglés se traducirán de nuevo, y los que lo sean por vez primera se traducirán del alemán, polaco y ruso originales.
Sus Obras completas se dividen en tres categorías: “Textos de economía” (tres volúmenes), “Escritos políticos” (nueve volúmenes), y “Correspondencia” (cinco volúmenes). Hasta ahora han aparecido tres volúmenes. El Volumen I (publicado en 2013) contiene principalmente escritos sobre economía que no estaban hasta ahora disponibles en ingles, tales como la Introducción a la economía política y una serie de manuscritos sobre la sociedad pre-capitalista y la historia económica, compuestos como parte de su trabajo en la escuela del Partido Socialdemócrata entre 1907 y 1914. El Volumen II (publicado en 2015) incluye traducciones nuevas de sus dos libros más importantes —La acumulación del capital y la Anti-crítca—así como un ensayo sobre los volúmenes II y III de El capital de Marx. Un tercer volumen de textos sobre economía, que consta de manuscritos que sólo recientemente han salido a la luz, se publicará en un periodo venidero. Los “Escritos políticos” se presentan temáticamente: tres volúmenes “Sobre la revolución”, dos de  “Debates sobre organización”, tres sobre “La cuestión nacional”, uno de “Política colonial e imperialismo” y uno de “Cultura y miscelánea periodística”. El primero de tres volúmenes “Sobre la revolución”, que contiene textos de entre 1897 a finales de 1905, se publicó en enero de 2019 como Volumen III de las Obras completas.
La mayoría de los textos del Volumen III consiste en artículos, informes y comentarios sobre una de las revoluciones más importantes de la era moderna: la Revolución Rusa de 1905. No era esto cuestión de teorizar sobre una revolución desde lejos. Luxemburg redactó prácticamente un “blog” diario sobre la revolución a medida que se iba desarrollando. Resulta bastante inusual para una teórica marxista proporcionar un relato día a día y golpe a golpe de la revolución, conforme va sucediendo. Donde otros destacados marxistas de la época tendían a escribir tratados sobre el “significado” de la revolución basándose en la aplicación de un esquema abstracto “prediciendo” su “inevitable” recorrido en su desarrollo, Luxemburg trataba de captar la textura y el tempo de la revolución acercándose a ella con los ojos abiertos. Al obrar de este modo, se nos hace sentir el ritmo de la revolución: sus rápidos avances y ocasiones retiradas, su movimiento hacia delante, que va implicando a capas mayores del pueblo, y las dificultades que encara a medida que surgen conflictos cuando se enfrenta a una rabiosa represión. Al leer estas traducciones de sus crónicas informativas en la prensa alemana y polaca, “La Revolución” deja de ser una abstracción, pero da un paso adelante en todo su carácter fortuito. Sirvió de fuente de material para buena parte de su trabajo posterior, Huelga de masas, partido y sindicatos. El Volumen IV, y el V, que están ahora en preparación, contendrán sus escritos “Sobre la revolución” entre 1906 y 1909, y entre 1910 y 1919, respectivamente.
Por añadidura, Verso Books publicó un libro complementario de la serie en 2011— una traducción de Herzlichst Ihrer Rosa, [Cordialmente suya, Rosa] de Annelies Laschitza y Georg Adler, publicado como The Letters of Rosa Luxemburg [Cartas de Rosa Luxemburg]. Esta edición de 600 páginas representa la mayor recopilación de cartas suyas publicada en inglés, y la mayoría de ellas está por primera vez a disposición del público de lengua inglesa. Es aquí donde podemos ver cómo surge la personalidad única de Rosa de manera más clara y conmovedora, a medida que revela sus pensamientos y sentimientos más íntimos a una selección de amigos y asociados políticos.     
Puesto que Luxemburg es acaso renombrada sobre todo por su internationalismo, puede resultar ajustado concluir con unas cuantas palabras acerca de cómo me vi implicado en el formidable reto de ayudar a recopilar sus Obras completas en inglés. Me fascinó la independencia de espíritu de Luxemburg y su rigor teórico cuando me encontré con su obra por vez primera, mientras andaba a la busca de una voz original en lo que a menudo parecía una izquierda norteamericana árida y sectaria. Mi interés por su obra no hizo más que intensificarse mientras investigaba para un trabajo sobre Luxemburg publicado por la filósofa marxista-humanista Raya Dunayevskaya a principios de los años 80 (trabajé como secretario suyo en los últimos años de su vida). Muchos años después, cuando empecé a escribir más sobre Luxemburg, me invitaron a congresos sobre su pensamiento en Alemania, China, Brasil y Sudáfrica. En este último lugar, me encontré con una serie de jóvenes de los guetos negros que estaban leyendo a Luxemburg y querían saber cómo conseguir más textos de ella. Mientras discutía sobre esto en una cena con un grupo de especialistas en Luxemburg, Arndt Hopfmann, de la Rosa Luxemburg Stiftung, dijo, “¡Lo que realmente hace falta son una Obras completas en inglés! Peter, ¿por qué no nos ayudas a recopilarlas?” La idea sonaba un poco estrafalaria: ¿de dónde iban a salir los recursos para un proyecto como ese? Gracias a numerosas discusiones con los miembros de la Stiftung — sobre todo con Evelin Wittich, sin cuya ayuda y apoyo nuestra labor no sería posible —, el proyecto comenzó a tomar forma.  
Nadie hizo más por conservar, registrar, investigar, editar y publicar la obra de Rosa Luxemburg que Annelies Laschtiza. Pasó literalmente medio siglo dedicada a difundir su legado y a ella se lo debemos todo. Sin su infatigable labor no habría Obras completas de Rosa Luxemburg. Su fallecimiento en diciembre de 2018 supuso un duro golpe; no tenemos otra esperanza que la de poder ser fieles a sus esfuerzos.
P.D. Si bien la Rosa Luxemburg Stiftung ha proporcionado un importante apoyo a nuestro proyecto, ninguno de los que trabajamos en él recibe remuneración monetaria alguna. Todas las cantidades recaudadas se destinan a pagar el importe de las traducciones. Quienes puedan ayudar a nuestra necesidad de fondos adicionales para las traducciones sepan que serán bienvenidas sus aportaciones al Toledo Translation Fund.
es profesor de Filosofía y Humanidades en el Oakton Community College (Des Plaines, estado de Illinois, EE.UU.). Es autor de Marx’s Concept of the Alternative to Capitalism (Brill, 2012) y Frantz Fanon, Philosopher of the Barricades (Pluto, 2015). Ha sido editor de volúmenes como The Power of Negativity: Selected Writings on the Dialectic in Hegel and Marx, de Raya Dunayevskaya (Lexington, 2002), The Rosa Luxemburg Reader (Monthly Review, 2004), The Letters of Rosa Luxemburg (Verso, 2013) y The Complete Works of Rosa Luxemburg, Volumes 1, 2 and 3 (Verso, 2013, 2015, y 2018).
Fuente:
Rosa Luxemburg Stiftung, 19 de enero de 2019
Traducción:
Lucas Antón

Israel: Corrupción y ocupación. Por, Meir Margalit 02/03/2019

Israel: Corrupción y ocupación

En una resolución que bien puede ser titulada de "dramática", la fiscalía nacional de Israel ha dictaminado encausar penalmente al primer ministro Benjamín Netanyahu, acusándolo de corrupción, soborno y fraude.  Si bien, a esta altura de los acontecimientos, Netanyahu sigue siendo inocente hasta que el Tribunal de Justicia falle lo contrario, pocos en Israel ponen en duda el hecho de que, después de 10 años en el gobierno, Netanyahu se ha corrompido, y con él importantes áreas de la administración pública.   El caso Netanyahu es grave, pero más importante es tener presente que se trata de un eslabón más, en una larga lista de personalidades israelíes que han entrado en prisión, la mayoría acusadas de corrupción, y uno de ellos, incluso, por abuso sexual. Para quienes lo hayan olvidado dicha lista incluye al presidente Katzav, al primer ministro Olmert, al ministro de economía Hirshenzon, al ministro de interior Derhi, al ministro de salud publica BenIzrhi, e incluso al Gran Rabino Ashkenazi de Israel, Metzguer. En esta lista no incluiremos una extensa serie de parlamentarios y altos funcionarios, que los límites de un artículo no alcanzarían a abarcar.
Esta ola de corrupción es reveladora: habla de un problema estructural en la sociedad israelí, de un trastorno orgánico muy ramificado que ha contaminado desde el mismo despacho presidencial hasta la sede de quien debería enarbolar el mandamiento bíblico de 'no robarás'.  El denominador común de todos ellos es la convicción de que todo les está permitido, que están por encima de la ley, la seguridad de la impunidad.
¿Cabe preguntar cuál es el origen de esta epidemia de corrupción? ¿Cuándo y dónde podemos ubicar la raíz de esta degeneración moral?  ¿De dónde proviene esa sensación, tan diseminada. de que todo nos está permitido?
Resulta ya trivial repetirlo, pero no por ello debemos dejar de decirlo: la madre espiritual de todos estos delitos se llama 'ocupación'.  La ocupación degenera, ha manifestado el célebre pensador israelí Yshaiahu Leibowich, y sabía lo que decía. Toda la decadencia moral del país es producto inmediato, obligatorio e inevitable de 50 años de ocupación de los territorios palestinos conquistados en junio del 1967.  La corrupción es el subproducto del ejercicio de poder absoluto y autoritario ejercido impúdicamente en los territorios palestinos, que se han filtrado gradualmente en el DNA de la sociedad israelí.  El hecho de que las encuestas den a Netanyahu la posibilidad de volver a ganar las próximas elecciones demuestra que esta anarquía social no es propiedad exclusiva de la capa dirigente, sino que se ha diseminado en amplios estratos de la sociedad.  Al igual que toda contaminación ambiental, el declive moral no reconoce fronteras. No es posible comportarse como un brabucón en tierra palestina, pero mesuradamente dentro de los límites de Israel.  El soldadito que durante tres años consecutivos de servicio militar obligatorio maltrata a la población palestina, difícilmente no maltratar´ también a su novia cuando sale de permiso.  Hace ya 50 años que Israel viola el derecho internacional en los territorios palestinos, permitiendo que soldados y colonos violenten impunemente los derechos humanos de la población palestina.  Una vez adoptado el habito de trasgredir la ley en los territorios palestinos, tarde o temprano la ley será trasgredida también con la población israelí.  Si bien estoy orgulloso de la valentía del sistema legal que enjuicia políticos corruptos, debo reconocer que Israel ha dejado de ser el país de la ética bíblica y ha transformado las tablas de la ley en las tablas de la ley del más fuerte.  
¿Cómo salir de este embrollo?  Dentro de 40 días habrá elecciones en Israel. Los dos partidos que se perfilan ganadores son el partido de Netanyahu, Likud, y un partido recién estrenado, dirigido por tres generales en jefe del ejército retirados y un civil de perfil oportunista, que lleva el nombre populista de "Azul y Blanco", (los colores de la bandera de Israel).  El laborismo, que fuera históricamente uno de los dos partidos dirigentes, se ha quedado por el camino, sin líder ni base política que lo mantenga. El partido de los generales, que tras la decisión de ayer del fiscal nacional mejoró sus posibilidades de triunfo, introducirá, sin duda, normas de comportamiento más cautas.  Sus candidatos no están contaminados de corrupción, y eso de por sí ya es elocuente.  Pero tampoco ellos comprenden que la ocupación degenera y son incapaces de retomar las conversaciones de paz y devolver los territorios ocupados a sus legítimos dueños.  De modo que el panorama es tétrico: seguiremos en la agonía.  No se divisa salida posible porque el grueso de la población israelí ha sido sujeto de un lavado de cabeza tan agudo que prefiere territorios a vivir en paz.  De modo que podemos prever que, durante un plazo corto, no veremos, tal vez, a políticos entrando en la cárcel, pero a largo plazo también ellos caerán en la misma trampa, salvo que la presión internacional obligue a Israel a terminar con la ocupación.
Historiador y urbanista residente en Jerusalén, es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 2 de marzo 2019

Elliott Abrams: operaciones en las tinieblas, Por, Alberto Betancourt Posada 03/03/2019

Elliott Abrams: operaciones en las tinieblas

El 25 de enero Mike Pompeo, secretario del Departamento de Estado de EU, anunció que Elliot Abrams encabezaría el equipo encargado de restaurar la democracia en Venezuela, y afirmó que es un hombre de pensamiento realista, con una larga experiencia en derechos humanos. Muchas personas se estremecieron en América Latina. Abrams ha participado intensivamente en el encubrimiento de genocidios y masacres en Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Erick Alterman nos recuerda en Un verdadero criminal de guerra americano(The Nation 2/2/17), que en tiempos del genocidio en Guatemala, Abrams encubrió las masacres del general Efraín Ríos Montt (1982-1983) y de Vinicio Cerezo (1986-1991). El 30 de noviembre de 1983, siendo responsable de derechos humanos en el Departamento de Estado, el diplomático declaró en la Public Television Stations, entrevistado por MacNeil/Lehrer, que el número de civiles inocentes asesinados por escuadrones de la muerte había declinado notablemente durante el gobierno del general Ríos Montt y que se debería premiar eso con helicópteros, aviones y radiotransmisores. Durante la entrevista, el abogado Robert Goldman encaró al funcionario y afirmó que el 80 por ciento de las desapariciones en Guatemala habían ocurrido durante el gobierno del general Ríos Montt.
Los estrategas estadunidenses aplicaron en tierras mayas algunas de las técnicas nacidas en Vietnam: quitarle el agua al pez, tierra arrasada y aldeas estratégicas. Mientras Elliott elogiaba en la tele al dictador Ríos Montt, miles de mayas ixiles y q’anjob’ales huían empavorecidos hacia México, dejando a sus espaldas columnas de humo levantadas por el fuego que convirtió sus tierras en cenizas.
La participación de Abrams en el encubrimiento de asesinatos de civiles fue notable en El Salvador. El 24 de marzo de 1980 monseñor Óscar Arnulfo Romero oficiaba una misa por la paz cuando un francotirador le disparó fatalmente. Meses después un soldado acudió a la embajada de EU y acusó al general Roberto d’Aubuisson, de haber presidido la reunión en la que se fraguó el asesinato. La embajada informó a Abrams, pero éste exculpó al general cuando fue interrogado por el senador Paul Tsongas. El periodista Raymond Bonner nos recuerda en su texto What Did Elliott Abrams Have to Do With the El Mozote Massacre? (The Atlantic, 15/2/19) que los días 10 y 11 de diciembre de 1981, integrantes del batallón Atlacatl, entrenado en la Escuela de las Américas, arribó a El Mozote, Morazán, reunió a 900 civiles desarmados, hombres, ancianos, mujeres y niños, sacó primero a los hombres, los torturó y les disparó con los fusiles M16 provistos por Estados Unidos, posteriormente abusó y ejecutó a las mujeres y finalmente a 140 niños. En aquel entonces Bonner era reportero de The New York Times y describió lo que vio al llegar ahí dos días después: los buitres recogían los huesos de los muertos, la brisa estaba cargada del olor a muerto. La fotógrafa Susan Meiselas fijó en placas de luz esas escenas pavorosas. Alma Guillermoprieto hizo su propia crónica para The Washington Post. Abrams dijo que los testimonios sobre la masacre eran poco creíbles y eran propaganda comunista. Un año después Raymond regresó a El Mozote y encontró a Amadeo Sánchez, sobreviviente de 9 años, quien le dijo que el día de la matanza, el ruido de los helicópteros sobresaltó a los pobladores. Su padre se lo llevó al monte. Su madre le sonrió cuando se despidieron: vete tranquilo hijo, no me va a pasar nada, no he hecho nada malo. Escondido entre piedras y hierbas Amadeo observó a un grupo de soldados que se llevó a dos niñas al río mamá, me están violando, luego dos tiros y un silencio absoluto.
Elliott Abrams también protegió acciones terroristas en Nicaragua. Pese a la prohibición establecida por la enmienda Boland. EU vendió miles de misiles de alta tecnología al ayatollah iraní Ruhollah Khomeini, a precios muy inflados, y uso las ganancias para financiar a los contras, que realizaron más de mil 300 actos terroristas: asesinaban campesinos y quemaban cosechas para generar pavor entre la población. Abrams era conocido en ese entonces como el Comandante en Jefe de la Contra. El 8 de octubre de 1991 al inició del proceso contra Abrams por mentirle al Congreso. The New York Times señaló que Abrams había encabezado el Grupo Restringido Interagencias que coordinó la política estadunidense para Centroamérica entre la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Estado y el Pentágono. El 15 de noviembre de 1992 el juez Aubrey E. Robinson sentenció a Elliott Abrams a dos años de prisión por ocultar información al congreso sobre la guerra ilegal.
El 7 de febrero Abrams amagó al grupo de contacto impulsado por México y Uruguay diciendo que el tiempo del diálogo había terminado. La vida de Abrams es un gozne entre los espectáculos mediáticos para ganar las mentes y corazones de la opinión pública, las presiones diplomáticas y las operaciones encubiertas.

 
Investigador de la UNAM.
Fuente:
https://www.jornada.com.mx/2019/03/03/opinion/018a1mun

Huelga feminista 8M. Un nuevo momento para el feminismo. pOR, Justa Montero 03/03/2019

Huelga feminista 8M. Un nuevo momento para el feminismo

El 8 de marzo siempre ha sido una fecha señalada. En el Estado español, desde 1978, año tras año, las calles se han teñido del morado feminista. La convocatoria de huelga de 2018 mostró un potente feminismo transversal, en el que millones de mujeres de todo el mundo se sintieron convocadas para expresar su hartazgo e indignación por las muy diversas formas en que el machismo y el patriarcado se expresan en sus vidas.
Las huelgas feministas, que se iniciaron en 2016 con el llamado del movimiento feminista argentino, al que se fue sumando el de muchos otros países, son el testimonio del nuevo momento de la interpelación feminista que se venía fraguando en la última década.
Varios elementos pueden ayudar a una lectura de este recorrido. Uno de ellos es el análisis feminista de la complejidad y profundidad de la crisis y su impacto en las vidas y cuerpos de las mujeres. Supone hablar de la profundización de la división sexual del trabajo, de la privatización del trabajo de cuidados en el marco de las familias, con el consiguiente aumento de la carga de trabajo para las mujeres y el deterioro de las condiciones laborales de quienes los realizan (desde las mujeres en los hogares, las trabajadoras de hogar a las de los servicios sociales). Producto todo ello de la inhibición del Estado y de los hombres de esta responsabilidad.
Este análisis trata de establecer la interrelación de la producción y la reproducción social como parte del mismo proceso económico, y abre alternativas para politizar la reproducción y poner sobre la mesa la centralidad de los cuidados, con el consiguiente cambio de paradigma económico.
En definitiva se trata de aterrizar la articulación entre el patriarcado y el capitalismo racializado en el contexto neoliberal. Algunos de sus efectos son la profundización de las desigualdades, el enfrentamiento a cualquier proyecto colectivo como el que representa el feminismo porque impugna el sistema, la mercantilización de todos los aspectos y espacios de la vida. También supone el reforzamiento del Estado autoritario, que necesita mayor violencia institucional para imponer la salida a su propia crisis, que en esa lógica establece como respuesta a las violencias machistas la vía punitivista y el refuerzo de la lógica “securitaria” frente a la inseguridad que el propio sistema genera, y requiere cada vez más de la disciplina y moralización desde la sexualidad y los cuerpos de las mujeres, volviendo a establecer la distinción entre las buenas y malas mujeres, de la vida y de la propia sociedad.
Las mujeres en el cruce de relaciones de poder
Otro elemento que explica el actual transitar del feminismo es el proceso por el que se va armando el mapa de los conflictos que atraviesan la vida de las mujeres. Esto supone entrar de lleno en el debate sobre el sentido de la diversidad. Dar voz a la diversidad de las mujeres no se inscribe en la lógica de adaptación al mercado en su búsqueda de nuevos nichos de negocio, ni en constituirse en nuevas sujetas de consumo como busca el neoliberalismo, en hacer del feminismo una moda. Se trata de articular una propuesta inclusiva de cambio de las condiciones del 99% de las mujeres, y explica la profundidad social de la contestación feminista, su amplitud y transversalidad.
La interseccionalidad suena a palabro y sin embargo es una herramienta teórica muy útil para entender la dimensión política transformadora de la diversidad de las mujeres. La interseccionalidad señala la relación entre los diversos modos de opresión, patriarcal, capitalista, colonial, las estructuras sociales en que se apoya y las relaciones de desigualdad y poder que generan, a lo que el ecofeminismo añade su relación con los procesos de explotación de los recursos y el medio ambiente.
Es lo que permite hablar de un feminismo anticapitalista y antirracista que no entiende la diversidad como una suma de identidades particulares, ni como una excusa para establecer jerarquías de opresiones, sino que intenta comprender cómo operan esas jerarquías sociales sobre las condiciones materiales de vida y la subjetividad de las mujeres. La situación de las temporeras de la fresa de Huelva, atravesadas por su condición de mujeres, trabajadoras, “migrantes” y marroquíes, víctimas de la explotación, la violencia sexual y el racismo, es un claro ejemplo.
Esta perspectiva amplia da forma explícita al sujeto del feminismo y articula una agenda política atravesada por el reconocimiento de esta diversidad y del reconocimiento de la agencia de las mujeres, de su capacidad para tomar la palabra y expresar. Lo contrario supone mantener una situación de privilegio en el establecimiento de las necesidades, las reivindicaciones y la agenda feminista. Y como señala Chandra Mohanty, “situarse en el privilegio es lo que alimenta la incapacidad de ver a las que no lo comparten”; contra ese riesgo nos alertan las mujeres que el sistema excluye y criminaliza, las que sufren las nuevas formas de explotación, las trabajadoras del sexo que están organizadas, las mujeres racializadas, las mujeres que deciden ponerse el hiyab o las mujeres trans.
La diversidad y la perspectiva interseccional es lo que está dando un significado global al feminismo, el impacto social de la movilización y de la propuesta feminista.
El nuevo internacionalismo feminista
Un último elemento que explica esta nueva ola feminista es el nuevo internacionalismo. Conectadas por redes y encuentros, la política del contagio ha ampliado sus horizontes desde los feminismos locales. Traduce en clave feminista la relación que el capital establece entre el Norte y el Sur global. Son las cadenas globales de los cuidados por las que se transfieren los cuidados de las mujeres del Sur a sus familias, a las mujeres del Norte y las suyas. Son los efectos de las empresas extractivistas del Norte global para apropiarse de recursos y tierras en países como los centroamericanos, donde asesinan a defensoras de las tierras y de los derechos humanos, a feministas, o las expulsan de sus territorios y las obligan a migrar; como sucede con las mujeres que huyen de las guerras que provocan la lucha por apropiarse de esos recursos. Son las violencias que traspasan fronteras en la trata con fines de explotación sexual, mujeres que pueden acabar encerradas en un CIE sin que el Estado les ofrezca ninguna protección. Y son quienes sufren la violencia institucional que representa la negación de asilo a las mujeres que salen de sus países por ser trans o lesbianas.
El internacionalismo, tejido sobre prácticas feministas transnacionales, pone en relación estas situaciones y las salidas a las mismas, sin caer en las continuas trampas que desde el poder transnacional tratan de justificar, en nombre de la defensa de los derechos de las mujeres, políticas militaristas, invasiones a países, políticas antiinmigración e islamófobas.
Hoy inicia también los esfuerzos para articular las resistencias feministas a una extrema derecha que se presenta como solución a la crisis del propio sistema general, tratando de imponer una salida ultraliberal y ultrapatriarcal con los terribles efectos conocidos para las mujeres. Por eso los intentos de descalificar y deslegitimar el feminismo y su resistencia al proyecto capitalista patriarcal estarán a la orden del día.
El feminismo está articulando luchas desde las reivindicaciones más concretas, poniendo sobre la mesa una propuesta global, y proponiendo un nuevo sentido común que impugna al que rige la lógica capitalista y neoliberal.
forma parte de la Asamblea Feminista de Madrid y de la Coordinadora estatal de organizaciones feministas.
Fuente:
https://ctxt.es/es/20190227/Firmas/24606/8-de-marzo-feminismo-interseccionalidad-justa-montero.htm