martes, 28 de junio de 2016

EL PRIMER DÍA DE LA NUEVA GUERRA DE URIBE VÉLEZ. http://gusanoenlafruta.blogspot.com. Marlene Singapur



EL PRIMER DÍA DE LA NUEVA GUERRA DE URIBE VÉLEZ
 
Los Acuerdos hoy firmados en La Habana entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, después de casi cuatro años de negociación, son importantes. Es lo que se infiere de la presencia de las delegaciones presidenciales, y del propio Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
 
La importancia de este hecho histórico se puede medir por sus beneficios en tres frentes:
 
El primero de ellos es simbólico: lo que significa para la gobernabilidad y el ambiente social nacional, haber probado la eficacia del Estado en sostener frente a diversos y numerosos enemigos, y a un costo político altísimo, un proceso de negociación que en varios gobiernos anteriores, incluyendo el de Álvaro Uribe Vélez, había fracasado.
 
El permanente fracaso de un proceso de negociación nos sometía a la infructuosidad, al pesimismo, a la amargura, a la desconfianza y la incredulidad frente al Estado y sus gobernantes. Y nos exponía a la polarización, a los terrenos abonados para los discursos del odio y la venganza, y a la violencia como forma de gobierno y de vida cotidiana.
 
Los efectos del esfuerzo de avance paciente y convencido del gobierno de Juan Manuel Santos en la ruta de la negociación, conquistados en medio de un terreno minado,  es un símbolo poderoso.
 
El segundo frente de beneficios de la firma de los Acuerdos de La Habana, es el hecho de incluir en la dinámica de la sociedad civil, una masa de pobladores y de territorio antes no sólo marginales, sino alzados en armas contra el Estado. Una masa con sus propios intereses, que podemos compartir o no, pero que desde hoy están obligados a conducir sus ambiciones  desde adentro y con las armas que les ofrece el Estado de Derecho. Y eso significa más inclusión, más Estado.
 
Y en tercer lugar, los Acuerdos de La Habana significan para Colombia más democracia, en el sentido de que los nuevos espacios políticos abiertos saldan una deuda histórica, suturan la herida que abrió la negación violenta de parte del régimen a espacios alternos de poder. Porque es esa, y no otra, la raíz de nuestra guerra.  
 
Y eso hoy (sobre todo hoy) no debe causarnos temor. Tenemos que ser capaces de pensar en una democracia nuestra, reconociendo nuestros propios elementos históricos y sociales, desmarcándonos de la violencia que engendra el querer meternos a la fuerza en modelos idílicos, extraños a nuestra realidad, en los que siempre hemos aparecido como el laboratorio experimental de occidente.
 
Y es ese precisamente el argumento de Uribe Vélez, Alejandro Ordoñez, y su séquito de seguidores, expertos en negar de un tajo las evidencias de una realidad social y cultural, tejida en tiempos largos por gente de carne y hueso. Realidades que intentan evadir contrastándola con imágenes y discursos míticos y mentirosos.
 
La guerra y la paz colombianas son fenómenos sociales, construidos a partir de intereses locales cada día más globalizados. Fenómenos transformables, a partir de asimilar y reconstruir esos intereses concretos, donde el punto de partida no es el maniqueísmo de los malos y los buenos, sino la comprensión de las realidades sociales y sus intereses.
 
Prometer la conquista de una sociedad pulcrísima, a partir del escarnio y el sacrificio de algunos Chivos Expiatorios, no sólo es una solución falsa y una manipulación, que con intereses propios de poder necesita dividir, condenar a algunos y santificar a otros; sino la promoción de la involución de la sociedad en general, de su embrutecimiento, de su hundimiento en el oscurantismo mesiánico y milagrero, es decir en la dependencia y la incapacidad de tomar las riendas de su propio destino.
 
Frente a lo real (léase defectuosa, incompleta) de la paz que hoy se inicia en La Habana, Uribe Vélez y Ordoñez continuarán ofreciéndonos un mundo idílico sin maldad, él mismo que no han podido ni podrán regalarnos, porque no existe.
 
De aquí en adelante magnificarán cualquier fuego pirotécnico, cualquier disputa intrafamiliar, para hacernos creer que esa es la violencia que produce la paz de Santos. La violencia que nos aseguran no  existiría, si hubiésemos encarcelado o fusilado a ‘Timochenko’ y su ejército.
 
Frente a esa nueva guerra de crispaciones que ahora nos ofrecen, les proponemos mejor arremangarse y trabajar por la paz en lo real, en el tejido interminable del país que se abre, y que será bueno para todos, incluyendo los nietos de Uribe Vélez, que serán bienvenidos, siempre que vengan a a 'trabajar, trabajar, y trabajar'.

Marlene Singapur . http://gusanoenlafruta.blogspot.com  

* Se puede parafrasear o copiar libremente el contenido de la presente columna, siempre y cuando se cite la fuente y no se comprometa a la autora en ninguna organización o militancia ideológica. Gracias.
 

ELOGIO DE URIBE VÉLEZ Y ALEJANDRO ORDOÑEZ. Marlene Singapur http://gusanoenlafruta.blogspot.com msingapur@yahoo.es

ELOGIO DE URIBE VÉLEZ Y ALEJANDRO ORDOÑEZ

La progresiva llegada de la paz a Colombia, un proyecto nunca terminado, pero cuyo comienzo si tiene fecha, el 23 de junio de 2016, nos obliga a pensar en el papel cumplido por Álvaro Uribe Vélez y Alejandro Ordoñez en esa conquista, y, sobre todo, en el papel que podrán cumplir de aquí en adelante.
En principio habría que decir que los aportes de Uribe y Ordoñez al proceso de paz iniciado por Juan Manuel Santos hace cuatro años, hasta su reciente umbral histórico después de más de 50 años de guerra, no han sido pocos.  Seamos justos. 
Uribe y Ordoñez han cumplido el papel del contendor, casi nunca bien reconocido y valorado por la historia, donde siempre brillan los ganadores. Les explico: entiéndase por contendor, no una figura negativa de la historia, sino la muy positiva figura de aquel que en la sombra hace el trabajo sucio de sacar lo mejor de nosotros. Trabajo que de otra forma nos tocaría hacer a nosotros solos. Qué pereza.
Nos deberían enseñar desde chiquitos, más que a escoger nuestros amigos, a escoger nuestros enemigos. No sólo porque son ellos los que determinarán la estatura y alcance de nuestros destinos, sino porque en cada amigo siempre duerme un potencial enemigo, que de no saberse liderar saltará a la escena. Ya lo dicen los Proverbios bíblicos: “el amigo con el amigo afila sus cuchillos”. Mucho más en política, y déjenme decirles: todo es política.
En ese sentido, la peor estrategia que podríamos tener frente a Uribe y Ordoñez es destruirles. No. Lo que hay que hacer es lo que sabiamente ya hizo Jasón con el toro: cabalgarlo, es decir, canalizar la fuerza del animal para avanzar sobre sus lomos. ¿Me siguen?...
Las exigencias de precisión, claridad, legalidad, planeación, que por estos días hace Ordoñez al proceso de paz desde la Procuraduría, es un trabajo juicioso que debería estar haciendo el equipo del gobierno Santos. Y ahí lo tenemos, analizado y puntualizado. Un material que, previo desnate de la natural cizaña y el veneno, puede ser perfectamente provechado. Tomen nota, y a trabajar. Es decir: a cabalgar.
En ese sentido, no creo que tengamos que forzar la presencia de Uribe Vélez y Ordoñez en el proceso. No sólo no creo que sin ellos quede ‘coja’ la paz, como han asegurado algunos obsesionados por el ideal de la total concordia y la uniformidad, sino que donde precisamente los necesitamos es afuera. Desde allí cumplen mejor su labor, por demás excepcional. Incluso les luce.
  
Mejor ofrezcámosles a Uribe Vélez y Ordoñez las máximas garantías para que ejerzan su derecho a oponerse y disentir. Y defendamos ese derecho como si fuera el nuestro, si es preciso con nuestra propia vida. Aunque en el caso de Uribe Vélez y Ordoñez no deberíamos  exagerar.
Ahora bien, si frente a nuestra buena voluntad ellos insisten en desconocer el Estado de Derecho como escenario propio para ejercer plenamente su oposición, ahí sí nos veríamos en la obligación de solicitarles que se desmovilicen. Suficientes razones tenemos.
En ese caso, tendríamos que hacer un esfuercito adicional, añadiendo a las zonas de despeje concertadas con las FARC un campamento suplementario. Evitando, eso sí, que pueda quedar localizado en alguna zona de frontera, por aquello de las malas relaciones con nuestros vecinos.
Es previsible que sin ellos el proceso de paz no será el mismo, nos dejarán un inmenso vacío. Sin embargo, y aunque grande será el  guayabo por la ausencia de tan inmejorables acompañantes, seguro ya vendrán otros enemigos. Nunca faltan.
Marlene Singapur

http://gusanoenlafruta.blogspot.com
msingapur@yahoo.es

* Se puede parafrasear o copiar libremente el contenido de la presente columna, siempre y cuando se cite la fuente y no se comprometa a la autora en ninguna organización o militancia ideológica. Gracias.

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martes, 21 de junio de 2016

Las vías de la revolución. Por Luis I. Sandoval M

20 JUN 2016 - 9:00 PM. www.elespectador.com

Las vías de la revolución.  Luis I. Sandoval M

Un debate de mi generación fue el de las vías de la revolución. Hoy ese debate tiende a saldarse y a la vez relanzarse en virtud de los hechos. Los proyectos políticos armados de izquierda están llegando a su fin después de medio siglo largo de recorrido sin que tampoco los proyectos civilistas hayan logrado conducir al pueblo colombiano a la victoria sobre las élites del establecimiento tradicional.

Por supuesto no se reducía el debate al asunto de armas sí o armas no, sino que tenía que ver con la caracterización de la formación social colombiana, la identificación de la clase potencialmente mejor dispuesta a liderar los cambios revolucionarios, el señalamiento de etapas o momentos sucesivos del proceso y la estrategia y táctica en las relaciones entre partidos, movimientos e instituciones.

Los más destacados voceros de las posturas centrales en esta primordial polémica fueron, a comienzos de los 70, Gilberto Vieira del Partido Comunista Colombiano, Ricardo Sánchez de la Tendencia Socialista y Francisco Mosquera del MOIR.

Vieira: “La combinación de formas de lucha. Esa famosa consigna no la inventó el PCC; esa consigna la aprendió del pueblo colombiano que creó la combinación de todas las formas de lucha de masas cuando a finales de la década del 40 se enfrentó a la terrible política de sangre y fuego de los gobiernos reaccionarios de la época…” (1988).

Sánchez: “Con esta afirmación se deja de lado y se minimiza la creación consciente de organizaciones guerrilleras… Los comunistas colombianos… han terminado adoptando una política muerta, de suicidio y por ende han contribuido al auto-bloqueo de las izquierdas” (2001).

Mosquera: “La lucha guerrillera no es una forma de lucha más simplemente para responder a las represiones oficiales en ciertas regiones del país. El proletariado debe crear los núcleos guerrilleros y en base de estos conformar el ejército popular de liberación, y éste a su vez, coronará la liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano…” (1973).

Posturas originales que unas subsistieron y otras tuvieron diferentes derivaciones. Ni la Tendencia Socialista ni el MOIR abrazaron la combinación, en conjunto las tres visiones resultaron desvirtuadas en el tiempo.

El hecho de estar ad portas de la dejación de armas mediante un proceso de salida política no le da derecho a nadie para hablar de fracaso de las guerrillas porque nadie ha triunfado por el camino escogido. Lo que se impone para el espacio alternativo es reconocerse como sujeto plural y responder este interrogante: ¿por qué revolucionarios, demócratas y progresistas no han logrado construir un movimiento determinante en la historia de Colombia? ¿Cómo lograrlo ahora?

El tránsito de la guerra a la paz, iniciado hace 25 años, implica primero sacar las armas de la política, izquierdistas y derechistas y, segundo, hacer que las del Estado sean legítimas y aseguren a todos sin excepción el ejercicio integral de las libertades políticas. En ese nuevo terreno vuelve el debate sobre la vía o vías de la revolución colombiana. Acceder a la paz no es renunciar al proyecto de cambio revolucionario por considerarlo innecesario o inviable.

Con todo rigor y verdad la revolución entendida como un cambio profundo en las formas de vivir, producir, consumir, distribuir, conflictuar y gobernar, es hoy más necesaria que nunca porque el “orden” económico y político imperante, no solo a nivel de país sino planetario, amenaza destruir a la par pueblos y naturaleza. Ante la lógica de muerte del capitalismo resurge vigorosa la lógica de vida (buen vivir) del socialismo.

La transición actual representa una posibilidad indudable de crear otra realidad política. Ese es el reto.

@luisisandoval


Néstor Humberto, otro peligro para la mujer. Cristina de la Torre

20 JUN 2016 - 9:00 PM. www.elespectador.com

Néstor Humberto, otro peligro para la mujer. Cristina de la Torre

Miles de hombres y mujeres se sublevarían contra la elección de Néstor Humberto Martínez como fiscal, si la Corte Suprema cometiera este miércoles el desliz de asignarle el cargo.

Como si no bastara con la indolencia de jueces y policías frente a la brutalidad doméstica que se cierne sobre las mujeres, propone Martínez despenalizar el feminicidio y la violencia intrafamiliar. Porque criminalizarla, dice, atentaría contra el núcleo familiar. Alude, sin duda, a la familia patriarcal, una entre las muchas modalidades de esa institución que hoy existen. Pero es aquella, precisamente, fuente primera de las agresiones y crímenes que se busca conjurar. Preservarla es perpetuar su razón de ser, el ejercicio del poder vertical, inapelable del patriarcalismo sobre la mujer, instalado en el inconsciente del varón. Y su instrumento, la violencia física, moral o económica, de recio poder disuasivo, pues viene consagrado por la religión y la cultura para situar a cada uno en su lugar: al hombre, en su pedestal de amo y señor que desde niño desprevenido el medio le asignó; a la mujer, en el oscuro rincón de la servidumbre doméstica.

Ya la Biblia definía prioridades entre sexos: “Tus deseos serán los de tu marido, y él mandará sobre ti”, se le dijo a la mujer. Sentencia terrible que sellaba la victoria del monoteísmo, del patriarcado sobre el matriarcado, del dios-varón sobre las diosas de la fecundidad. E iba contra natura: no nacía ya el hombre de la mujer, era ésta la que nacía de una costilla de Adán. Y la imagen del dios viril se proyectó a cada figura de autoridad masculina: al padre, al marido, al sacerdote, al juez, al rey, al Estado.

Mas no todo en la familia patriarcal es violencia desembozada. Tras una acumulación de sutiles humillaciones diarias que minan la dignidad de la mujer, su autonomía y su libertad, aquella va ascendiendo de agresión física a violación y, aún, al asesinato. El feminicidio es desenlace de una violencia moral alimentada por micromachismos o manipulaciones a menudo maquinales. Como relegar en la mujer las tareas domésticas, pues ella “las hace mejor”. O prohibirle salir, estudiar, trabajar, para “ahorrarle esfuerzo”. O descalificar sus opiniones porque a su intelecto le basta con las delicias de la maternidad. Con el tiempo, los micromachismos causan daño irreparable contra el cual no hay defensa porque son imperceptibles. O ejecutados con manecita rosadita.

Tras el amor romántico entre príncipe azul y princesita se agazapa el más sórdido ejercicio de poder que trueca las diferencias de sexo en desigualdad y asigna roles a conveniencia del varón: a él le adjudica el mundo e ímpetus para desafiarlo; a ella, el reino del hogar, edén del sometimiento, el aislamiento y, cómo no, del silencio. De transgredirlo, obrará su compañero con energía suficiente para reducirla por la fuerza. 83.000 casos de violencia doméstica se denunciaron en Colombia en el último año y medio, la mayoría, contra mujeres. La cifra sólo recoge la cuarta parte del fenómeno, pues la mayoría de víctimas no denuncia. Y el 97% de los casos queda en la impunidad.

Lejos de ablandar o suprimir normas de protección a la mujer, hay que revolucionar la Fiscalía para que se apliquen a cabalidad. Revaluar la concepción de familia, su organización jerárquica, autoritaria, monolítica. Y los estereotipos de género que condenan a la mujer a la esclavitud; y al hombre, a violentar su natural humano con la exigencia de fungir siempre de macho-proveedor y dómine sin el femenil derecho al llanto. Porque aquello de llorar “es de nenas”. Pueda ser que no apadrine la Corte al candidato que se ofrece como enemigo jurado de la mujer.


Sanders, Corbyn e Iglesias. Por Daniel García-Peña

20 JUN 2016 - 9:00 PM. www.elespectador.com

Sanders, Corbyn e Iglesias. Por Daniel García-Peña

Bernie Sanders, Jeremy Corbyn y Pablo Iglesias son tres dirigentes muy distintos entre sí, de diferentes países y con condiciones políticas disímiles. Pero los tres, cada uno a su manera, le están dando importantes lecciones a las izquierdas.
Mucho se escribe (con razón) acerca de la derechización de las derechas. Tanto Trump en USA como la campaña del Brexit en el Reino Unido se alimentan de la xenofobia y el racismo. Pero mientras la extrema derecha desplaza a la centro-derecha, vale la pena mirar también qué está pasando del centro hacia la izquierda.

El Partido Demócrata en USA, el Partido Laborista en el Reino Unido y el PSOE en España, con sus especificidades, tienen raíces socialdemócratas.

En los años treinta, Franklín Roosevelt refundó el Partido Demócrata con el New Deal, estableciendo los cimientos del estado del bienestar. En los cuarenta, el Partido Laborista, bajo Clement Attlee, nacionalizó las industrias y estableció el NHS, el servicio nacional de salud. Y el PSOE nació luchando contra el franquismo y se consolidó como pilar de la transición hacia la democracia.

Pero con el trascurrir del tiempo, cada uno se fue deslizando hacia el centro. En los noventa, Bill Clinton llevó al Partido Demócrata al poder, dejando intacto el neoliberalismo reaganiano. Tony Blair haría algo similar, redireccionando al Partido Laborista hacia la “tercera vía”. Y el PSOE, entre Felipe González y Zapatero, se convirtió en el partido del establecimiento. En los tres casos, se posicionó la idea de que ser “demasiado de izquierda” quitaba votos.

Por eso, Sanders, Corbyn e Iglesias son claves.

Sanders, el auto-proclamado socialista de Vermont, demostró que un discurso marcadamente progresista –cambio clímatico, salud universal, contra Wall Street- puede movilizar mucha gente hacia las urnas, obligando a Hillary Clinton a asumir posiciones más de izquierda. Su movimiento, mayoritariamente de jóvenes, será fundamental para derrotar a Trump en noviembre e incidir en el futuro del Partido Demócrata.

Cuando Corbyn -pacifista, activista de los derechos humanos y vegetariano- fue elegido jefe del Partido Laborista, el propio Blair advirtió que su “extremo-izquierdismo” lo llevaría al abismo. Pero en corto tiempo, Corbyn ha ganado un amplio respeto por la firmeza de sus posiciones, convirtiéndose, ante la profunda división de los tories de Cameron y el asesinato de Jo Cox, en la voz más sensata en contra del Brexit.

Sin duda, el más interesante es Iglesias. Viene de afuera de la política tradicional (academia, medios de comunicación, indignados), con mayor proyección (tiene 37 años, Sanders 74 y Corbyn 67). La alianza que forjó entre Podemos e Izquierda Unida desplazará, según todos los sondeos, al PSOE como segunda fuerza, con opción real de conformar un gobierno.

Las elecciones de esta semana en el Reino Unido y España, y las de Estados Unidos en noviembre, tendrán profundos efectos sobre cada uno de esos países, pero también sobre las izquierdas, que en América Latina estamos tan de capa caída.


danielgarciapena@hotmail.com

El juego de la intimidación. Por Daniel Emilio Rojas Castro

20 JUN 2016 - 9:00 PM.     www.elespectador.com

El juego de la intimidación. Por Daniel Emilio Rojas Castro

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.
Álvaro Uribe, Alejandro Ordóñez y José Felix Lafaurie vienen repitiendo que la refrendación popular de los acuerdos de la Habana se apoya sobre la intimidación del gobierno a los ciudadanos. Van a continuar haciéndolo, convencidos de que una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

Es apenas obvio que haya una preferencia del gobierno por inclinar a los electores, a los grupos económicos y a los partidos políticos a respaldar la refrendación popular de los acuerdos de la Habana. ¿Puede realmente criticársele por eso? La supuesta intimidación es una cascara vacía, que después se va a llenar con trinos pendencieros y bizantinismos legales, los primeros por cuenta de un senador especialista en cerrar las discusiones con golpes en la mesa y trinos pendencieros, y los últimos por cuenta de un farisaico procurador que se está sirviendo de la institución que representa para preparar su entrada en la política. Singular posición la de estos dos servidores públicos, que invocan cuantos mecanismos democráticos sean concebibles para oponerse a la negociación y respaldar la elaboración de una paz imposible (que es otra manera de postergar la guerra).

Las declaraciones del Presidente sobre la aparición de una guerra urbana en caso de que fracase el proceso de paz fueron desafortunadas, sí, pero fueron realistas, porque si esta oportunidad histórica naufraga vamos a iniciar una nueva etapa del conflicto. No esperemos una pax uribista como consecuencia de la derrota militar de las FARC, poque no la han prometido desde hace veinte años y no ha ocurrido.

En esta ocasión no hay una campaña de intimidación del gobierno, pero sí una de quienes están saboteando el proceso desde sus orígenes: intimidación de la « resistencia civil » y del Centro Democrático, que evalúa un proceso de paz exitoso como una entrega del país al castro-chavismo (otra cascara vacía); intimidación del Procurador, que causa inestabilidad institucional dentro del Estado al respaldar a todos los funcionarios públicos que se oponen al proceso con sus ataques reiterados a la iniciativa de negociación del gobierno; intimidación, en fin, de Fedegán y su presidente, J. F. Lafaurie, quien no contento con estigmatizar a los reclamantes de tierra tratándolos de testaferros de la guerrilla insinúa que la restitución está expoliando a decenas de pequeños propietarios que adquirieron sus predios de buena fé.

Las afirmaciones de Lafourie no denuncian los posibles errores en los que pueden incurrir las autoridades que administran y gestionan la restitución, una postura laudable que contribuiría a corregir lo que no se ha hecho bien y lo que puede mejorarse para redistribuir equitativamente la tierra. Todo lo contrario. Sus críticas son intimidaciones vedadas, calculadas, que buscan justificar que nuevos grupos de campesinos se armen para oponerse a un gobierno injusto que los sometió al despojo en aras de una paz ilegítima. ¿Criminalizar a los reclamantes de tierras, que también son víctimas del conflicto, no es una intimidación cobarde del fuerte contra el débil? ¿Quien no sabe que parte de los grandes latifundios que hay en Colombia se crearon y se han valorizado gracias al despojo de los pequeños propietarios rurales que propiciaron los latifundios ganaderos en asociación con el paramilitarismo? ¿Qué persona que conozca el agro colombiano no sabe que durante décadas las oficinas de registro han respaldado con leyes amarradas y falsificaciones los intereses de los latifundistas?

El juego de la intimidación busca ocultar los problemas de los que el país era consciente desde hace muchos años, pero que vuelven a resurgir en el contexto de la negociación de paz. Más allá de atacar al gobierno o a las FARC, el objetivo de sus instigadores es desorientar a la opinión pública y evitar que la atención se dirija a temas como la redistribución y la tributación de las grandes propiedades de tierra en el norte, el occidente y el oriente del país.


miércoles, 18 de mayo de 2016

Corrupción: mal universal ¿sin solución?. César Ferrari

Corrupción: mal universal ¿sin solución?. César Ferrari
La corrupción ocurre en todo el mundo.

Por: César Ferrari
Cada vez es más visible y prominente en diversas formas: favoritismo en nombramientos o asignaciones de contratos, manejo abusivo del poder, malversación, soborno y cohecho en el gasto público o en la exención o reducción de impuestos.

El caso europeo más emblemático ocurrió en Italia. “Tangentopoli,” una extensa red de corrupción entre los principales grupos políticos y empresariales, fue descubierta en 1992 por la operación judicial “mani pulite.” La operación demolió a los partidos y líderes políticos, incluyendo al primer ministro Bettino Craxi quien para evitar una condena a 27 años de cárcel huyó a Túnez en 1994 en donde murió en 2000.

El latinoamericano ocurrió en Perú. Ante el descubrimiento de hechos gravísimos, el presidente Fujimori huyó del país en noviembre 2000, renunció por fax a la presidencia y fue destituido por el congreso por incapacidad moral. Actualmente está en la cárcel por cinco sentencias en su contra: por usurpación de funciones (6 años de cárcel), matanzas y secuestros (25 años), peculado (7 años y medio), espionaje telefónico, pago a medios de comunicación y compra de congresistas (6 años), desvío de fondos para impulsar su reelección (8 años). Su hija pretende ahora ser presidente, ¡incomprensible!

La corrupción es endógena. Se explica en gran medida por un sistema político que actúa primordialmente en función de intereses particulares y no generales, en especial de quienes financian las campañas. Se facilita cuando funciona distanciado de la población y sus necesidades, con insuficiente transparencia en la gestión pública, repleto de procedimientos engorrosos, carente de mecanismos de control ciudadano.

Se facilita más aún cuando, en ausencia de instituciones sólidas, se permite la reelección de cargos públicos que convierte al político en un profesional de la política que olvida su responsabilidad como servidor transitorio. Considerándose insustituible, omnisapiente y omnipotente, su interés es perpetuarse directa o indirectamente en el poder, seguramente por prestigio, para beneficiarse o para protegerse de la persecución por corrupciones pasadas. Para ello genera todo tipo de mecanismos reeleccionistas, incluyendo dádivas, promesas y compromisos incumplibles; un populismo presente tanto en la izquierda como en la derecha.

La motivación última de la corrupción puede explicarse en parte por una necesidad de poder para ubicarse como superior, decidir y mandar. La otra motivación está seguramente relacionada con la aspiración de dinero abundante, rápido y sin esfuerzo, alimentada por una cultura consumista y facilista, difundida por los medios y facilitada por unos mercados imperfectos sin regulación, o por el prohibicionismo en otros.

Por ejemplo, los mercados financieros auto-regulados premiaron con salarios y comisiones elevadísimos la construcción de productos y derivados financieros, con riesgos elevadísimos, que originaron la Gran Recesión. El prohibicionismo en la producción, distribución y consumo de drogas adictivas, guiado por un moralismo persecutorio, ha generado mercados ilegales con precios exorbitantes que han convertido al narcotráfico en fuente incontrolable de enriquecimiento y violencia.

De tal modo, superar la corrupción requiere una representación política que atienda intereses generales, gestiones públicas sencillas, transparencia en la cosa pública, control ciudadano sobre la misma, y mercados regulados adecuadamente. ¡Gran reto!